Subsidios Quincenales para el Año Jubilar de la Misericordia

En este espacio encontrarás los subsidios quincenales para trabajar durante el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia

Primera y Segunda semana de Marzo. Presentación e Intenciones

Quincena del 1 al 15 de Marzo de 2016

1.-Tema General del mes: La Misericordia y características de Dios (Sus Atributos) Segunda parte.

2.- Obras de Misericordia para analizar y practicar: “Dar de comer al hambriento” / “Dar de beber al sediento”/ “Consolar al triste” / “Enseñar al que no sabe”

3.- Ministerio de Servicio del ANE para participar: CASANE (En caso de no contar con CASANE en la comunidad, participar en otro Ministerio de servicio donde se puedan practicar estas obras de misericordia).

Nota: Recordemos que podemos servir de tres maneras, activa directa (Ej. Asistiendo al menos una vez por semana a alguno de los comedores del Apostolado, ya sea para servir la comida o bebidas, ya para darles una plática, para distribuir ropa o medicinas, o lo que el CASANE necesite de mí el día que vaya); activa indirecta (Ej.: Ayudar en el Ministerio, juntando y proveyendo de artículos y cosas que se necesiten para el sostenimiento de los comedores o en beneficio de las personas que asisten allí: comida, ropa, bolsas de basura, artículos de limpieza, etc., según las necesidades que refiera la Coordinación del Ministerio); y activa circunstancial (Ej. No pudiendo asistir a ninguno de los comedores del CASANE en mi localidad, y no pudiendo ayudar juntando cosas o pidiendo ayuda a terceros, para conseguir lo que el Ministerio requiere para su funcionamiento, esta manera Circunstancial puede consistir en realizar actos piadosos y espirituales como Oraciones, visitas al Santísimo, ayunos, sacrificios y mortificaciones, pidiendo por el buen funcionamiento y por las necesidades espirituales y materiales de los beneficiarios de este Ministerio). Es decir, según la forma que podamos, tenemos el compromiso de responder a este llamado de Dios, que nos invita a participar ayudando a los que más nos necesitan.

Es necesario recordar que cada integrante del ANE por lo menos dos veces al mes debe de cumplir la actividad en el Ministerio que toque, de manera que pueda adquirir el conocimiento necesario para trabaja ahí, o al menos para poder explicar de qué se trata ese Ministerio, qué es lo que se hace y cómo se lo hace.

4.- Virtud a cultivar: Sacrificio

5.- Santo Intercesor del Mes: Santa María Faustina Kowalska

6.- Intenciones generales del Mes de Marzo para el Apostolado de la Nueva Evangelización: (para todas las oraciones en comunidad o personales; Adoraciones de primer viernes de mes, y demás actividades piadosas que los integrantes del ANE realicen):

1) Por el Santo Padre; por su salud y las intenciones en su Apostolado de la Oración. Uniéndonos a la oración de súplica del Santo Padre, para que en esta quincena, muchas almas experimenten la Misericordia de Dios y recurran al sacramento de la Penitencia.

2) Por toda la Iglesia, para que, en este Jubileo extraordinario de la Misericordia, la Conversión, el Perdón, la Justicia y el Amor reinen en el mundo y en los corazones de todos los hombres.

3) Por nuestros fundadores, Padre Renzo y Catalina; por sus intenciones personales y la salud de cada uno de ellos y sus familias.

4) Por Stella Maris; por el primer Capítulo de la Congregación que se está llevando a cabo hasta el mes de agosto, para que el Espíritu Santo derrame toda clase de Dones, Su Luz brille encima de los que participan en él, y se realice todo según la Voluntad y designios de Dios.

5) Por nuestro Director General, Francisco Rico Toro, y todos los Directores de la Obra; para que den frutos abundantes en los trabajos que se están realizando y todo sea para mayor Gloria de Dios y bien de todas las almas; tanto las de los integrantes del ANE, como las de los beneficiarios de la Obra.

6) Por las intenciones, actividades y necesidades de las Coordinaciones Nacionales de todos los Países y sus equipos de trabajo: Delegados Zonales, Responsables Diocesanos, Encargados de Comunidades y Coordinadores de Ministerios.

7) Por cada uno de los bienhechores que apoyan a la Obra, espiritual o materialmente, para que el Señor escuche sus oraciones, les retribuya al ciento por uno, y derrame sobre ellos aquellas gracias que les son necesarias para la solución de sus necesidades, y la realización de sus intenciones y proyectos.

8) Por los miembros, participantes y simpatizantes del Apostolado; para que seamos testigos del Amor Misericordioso del Padre, a través del trabajo comprometido y responsable dentro de los Ministerios de Servicio, en unidad y obediencia, y así podamos ser, todos, rostros visibles del Dios invisible, a través de la Gran Cruzada de Amor y Misericordia que el Señor nos llama a promover en el mundo entero.

9) Por las intenciones personales y locales (de cada ANE Diocesano): Aquí se pide por las necesidades de cada quien y se pone alguna petición particular del ANE en cada localidad.

7.- Actividad para realizar en esta primera quincena de Marzo:

7.1.- Enseña a algún hermano a orar la coronilla de la Divina Misericordia. Procurar rezarla todo este tiempo en familia. Trata de hacer notar los diversos misterios de la pasión Dolorosa del Señor y Su acción Redentora, a través de todo ese sufrimiento entregado por amor al hombre. Ofrecer estas oraciones y meditaciones para consolar al Sagrado Corazón de Jesús por las ofensas que recibe a diario de los hombres.

Auxiliar a los hermanos que asisten al CASANE participando del Ministerio, ya sea poniéndome en contacto con la coordinadora del mismo para hacer llegar algún donativo de productos (insumos para cocinar, dinero o comida preparada por mí), o participando directamente, atendiendo y ayudando en el Comedor, en el dispensario médico, el ropero, etcétera.

En caso de no contar con un CASANE en la comunidad, participar en otro Ministerio aportando algo en beneficio de mis hermanos más necesitados y que les pueda ayudar en su alimentación. Tratar de interrelacionarme con los hermanos, orientarles, consolarles y darles ánimo a todos aquellos que el Señor ponga en mi camino. (Obras de Misericordia Corporal: Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Obras de Misericordia Espiritual: Enseñar al que no sabe. Consolar al afligido).

7.2.- Ganar Indulgencia plenaria o temporal (según se pueda, y observando las disposiciones para ganarla) por el alma de un sacerdote que no hubiera cumplido bien con su trabajo de ser un buen confesor.

7.3.- Enseña y realiza en familia el rezo del Viacrucis. Especialmente en estos días cercanos a vivir la Semana Santa, trata de hacer notar lo importante de la oración en familia y el rezo y meditación de la Pasión del Señor. Enseña a CONTEMPLAR cada Misterio Doloroso y cada estación del Viacrucis. Ofrecer estas oraciones y meditaciones para consolar al Inmaculado Corazón de María.

7.4.- Ganar Indulgencia plenaria o temporal (según se pueda, y observando las disposiciones para ganarla) por un alma del Purgatorio que esté entre las más olvidadas y por tanto no cuente con oraciones.

NOTA: Estas actividades pueden realizarse durante las dos semanas, conforme a las posibilidades de cada quien. Ya sea repitiéndolas todas durante la quincena, ya realizando unas semanas unas y otras semanas otras.

8.- Catequesis Quincenal

I.- Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización

II.- Aprendicendo a ser Santos

 

Catequesis quinta y sexta semana (01-15-Mar-2016) Módulo I

I.- “Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización”

Características de Dios (Atributos de Dios)” Segunda parte.

Segundo atributo. Dios Es Soberano:

La Real Academia Española nos dice que “soberano” significa “Que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente”. Dios Es lo más grande que existe, que ha existido y que existirá (Ef. 1; Romanos 9). Él es la Única fuerza que mueve al Universo entero.

Él Es El Que Es (Éxodo 3,14), es decir, antes o por encima de Él no hay nada ni nadie. Y nada ni nadie pueden ser como Él. El único creador es Él. Todo lo demás y todos los demás somos creaturas, venidas del Corazón y la Sabiduría de Dios.

San Miguel Arcángel, Príncipe de la milicia celestial, dice en grito de batalla contra Satanás y sus secuaces: “Quién, como Dios”, o “Nadie como Dios”. Precisamente de allí viene el nombre de “Miguel”: eso es lo que significa.

La Soberanía expresa la autoridad que se tiene por derecho. Él Es el Creador. Él Es Eterno y Es Único. El gobierno de Dios no está limitado a espacios ni a tiempos. Dios Soberanamente gobierna a las naciones.

Decir que Dios es soberano es declarar que Él es el Altísimo, el que hace todo conforme a Su voluntad en las huestes de los cielos y entre los habitantes de la tierra, de modo que nadie puede detener Su mano ni decirle: “¿Qué haces?” (Daniel 4,35). Es declarar que es El solo, “Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores” (1 Timoteo 6,15).

Cuando nos referimos a la soberanía de Dios estamos diciendo que Él hace en Su creación según Su Voluntad, entendiendo que esa Voluntad no es un capricho, sino que, gobernando por Su infinita Sabiduría, busca dirigir todas las cosas hacia su supremo bien, para manifestación de Su infinita Gloria. Es por ello que el Apóstol San Pablo puede afirmar que Dios, “hace todas las cosas según el designio de Su voluntad” (Efesios 1,11).

Soberanía Divina significa que Dios es Aquel que se sienta en el Trono del Universo. Aunque la soberanía de Dios es infinita, el uso de Su poder está delimitado por Sus otros atributos; es decir, características tales como veracidad, bondad, fidelidad, justicia, y amor, que definen cada una de las acciones de Dios. Si un atributo estuviera desproporcionado o exagerado, esto resultaría en un caos a nivel universal.

Al contrario de lo que sucede con la mayoría de los seres humanos, Dios no favorece a un individuo por su estatus social, nacionalidad, o bienes materiales (Hechos 10,34-35). En cambio, Dios nos acepta, recibiéndonos en una relación justa, mediante la fe en Jesucristo.

Por la soberanía de Dios, tenemos libre albedrío y somos capaces de elegir y tomar decisiones que moldean nuestras vidas. Aunque no poseemos el poder infinito de Dios, podemos someter nuestros corazones, almas, y mentes de maneras que concuerden con Su santa voluntad. De esta forma, honramos al Creador y Sustentador de todas las cosas, reconociendo que Dios es verdaderamente soberano (Colosenses 1,16-17).

Si queremos darnos cuenta de mejor forma y maravillarnos de los actos Soberanos de Dios, podríamos leer en el Antiguo Testamento, en el Libro del Éxodo, cómo Dios utiliza Su Soberanía y Poder para sacar, con la ayuda de Moisés y Aarón, a Su Pueblo de la esclavitud de Egipto, o leer el libro de Job, donde éste, aún en el sufrimiento y a pesar de sus dudas y reclamos, acepta que Dios es Soberano y es el único y verdadero Dios.

 

Tercer atributo. Dios Es Santo/Perfecto:

Este atributo es el centro de Dios. Su Santidad define el grado infinito de Sus otras perfecciones. La Santidad y Perfección de Dios, son atributos ABSOLUTOS.

Te recordamos que en anteriores subsidios habíamos dicho que la palabra “Santo”, en la Biblia, es un término que significa “apartado”…

Dios está apartado por lo que Es. Sus atributos lo apartan de todo y de todos los demás. Dios en esencia Es Santo, y Su Santidad y Perfección (ambas características van unidas) es Su atributo central.

Toda la Biblia canta y proclama la grandeza de Dios en Su Ser “Santo y Perfecto”.

Salmo 99,9: “Ensalcen al Señor nuestro Dios, póstrense ante su Monte Santo. ¡Santo es el Señor nuestro Dios!”

Salmo 33,21: “… porque en Su Santo Nombre tenemos confianza.”

Salmo 105,3: “…Siéntanse orgullosos de su Santo Nombre”.

La Santidad es la más grande verdad que podemos aprender de Dios. Todos los demás atributos Divinos, que veremos y estudiaremos a lo largo de estos meses, son expresiones de Su Santidad, que demuestran que Él es distinto a Su Creación, absolutamente separado, y un ser completamente diferente.

¿Hay otro ser tan incomprensible, misterioso y maravilloso?… El decir que Dios Es Espíritu es una expresión de Su Santidad. ¿Hay otro ser tan libre? La Perfección, naturaleza eterna, auto-existencia, inmutabilidad, omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia de Dios, son expresiones de Su Santidad. ¿Hay otro ser tan grande, digno de reverencia…?

En la perfección de Su Ser y la esencia de Su naturaleza, ésta característica de Dios, lo hace Ser perfecto por su total Pureza. Por eso, todo lo que Dios hace, lo hace bien, lo hace perfecto.

El Concilio Vaticano enseña que Dios es infinito en cada perfección («omni perfectione infinitus»); Dz 1782.

«Por su parte, ustedes sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.» (Mt 5,48).

La Sagrada Escritura declara de forma indirecta la absoluta perfección de Dios al realzar su autosuficiencia y su independencia de todas las cosas creadas (Cfr. Rom 11,34 ss; Is 40,13 ss;), enseñándonos que Dios encierra en sí las perfecciones de todas las criaturas. Sir 43,28-29. (Cfr. Rom 11,36).

Los santos padres fundan la absoluta perfección de Dios en la infinita riqueza del Ser divino. Afirman que la perfección de Dios es esencial, universal, y que todo lo sobrepasa.

SAN IRENEO dice: «Dios es perfecto en todo, es igual a sí mismo, siendo todo Él luz, todo entendimiento, todo esencia y fuente de todos los bienes» (Adv. haer. Iv 11, 2).

SAN JUAN DAMASCENO enseña: «La Esencia Divina es perfecta, y nada le falta de bondad, de sabiduría y de poder; no tiene principio ni fin, es eterna, ilimitada; en una palabra, es absolutamente perfecta» (De fide orth. I 5).

Especulativamente, Santo Tomás demuestra la absoluta perfección de Dios por el hecho de que Él, en cuanto causa primera de todas las cosas creadas, contiene en sí virtualmente todas las perfecciones de las criaturas, y, en cuanto es el ser mismo subsistente, encierra en sí todo ser y, por tanto, toda perfección; cf. S.th. 14,2.

Catequesis quinta y sexta semana (01-15-Mar-2016) Módulo II

II.- “Aprendiendo a ser Santos”

Contemplación de las Obras de Misericordia: “Dar de comer al hambriento”; “Dar de beber al sediento”; “Enseñar al que no sabe”; “Consolar al afligido”.

(Primer subsidio de marzo):

Esta quincena aprenderemos un poco más sobre las Obras de Misericordia que veremos en todo el mes. Estas Obras, que como su nombre lo indica son verbos porque se necesita de trabajo, de construcción, de realización, deberemos cada semana, si nos es posible, realizarlas dentro de los Ministerios de servicio del ANE, siendo lo óptimo. Si no nos es posible una vez por semana, se tratará de cumplir por lo menos una vez durante el mes que toque estudiarlas, meditarlas y testimoniarlas con nuestra propia vida trabajando en ellas. Recordemos que “La fe sin obras está muerta”.

La limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (Catecismo de la Iglesia Católica canon 2447). San Juan Bautista recomendaba, a los que querían convertirse: «El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo» (Lc 3,11).

Para poder realmente comprender las obras de Misericordia, y en este caso, el dar pan al que tiene hambre, y dar de beber al que tiene sed, debemos de hacer una muy fuerte introspección de lo que significa “amar al prójimo como a uno mismo”.

Es lógico el que pensemos que a nadie le gusta sufrir hambre o sed, por lo que, sin necesidad de tanta explicación, debería de bastar esto para poder comprender y asistir por justicia y caridad a los hermanos que, por sus diferentes circunstancias, padecen estos terribles sufrimientos en el cuerpo.

Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprueba a los que se niegan a hacerlo: “A quien te pide da, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda” (Mt 5,42). “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis” (Mt 10,8).

Alguien podría quizá objetar que uno se gana el pan con el sudor de la frente, es decir, trabajando, pero es importante pensar en las múltiples OPORTUNIDADES que se nos han dado y se nos dan a nosotros para poder estudiar, trabajar y ganar nuestro propio sustento; oportunidades que no todos han tenido o tienen…

Además, el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que el amor a los pobres es también uno de los motivos del deber de trabajar, con el fin de “hacer partícipe al que se halle en necesidad” (Ef 4,28). No abarca sólo la pobreza material, sino también las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa (Cfr. CIC 2444).

Jesucristo reconocerá a sus elegidos en lo que hayan hecho por los pobres y necesitados (Cfr. Mt 25,31-36). La buena nueva “anunciada a los pobres” (Mt 11,5; Lc 4,18) es el signo de la presencia de Cristo (CIC 2443).

“El amor de la Iglesia por los pobres […] pertenece a su constante tradición” (CA 57). Está inspirado en el Evangelio de las bienaventuranzas (Cfr. Mt 5,3-12. Lc 6,20-22), en la pobreza de Jesús (Cfr. Mt 8,20), y en su atención a los pobres (Cfr. Mc 12,41-44).

El amor a los pobres es incompatible con el amor desordenado de las riquezas o su uso egoísta: «Ahora les toca a los ricos: lloren y laméntense porque les han venido encima desgracias. Los gusanos se han metido en sus reservas y la polilla se come sus vestidos, su oro y su plata se han oxidado. El óxido se levanta como acusador contra ustedes y como un fuego les devora las carnes. ¿Cómo han atesorado, si ya eran los últimos tiempos?

El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

Han conocido sólo lujo y placeres en este mundo, y lo pasaron muy bien, mientras otros eran asesinados. Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía defenderse?» (Stgo 5,1-6).

«Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les hacemos liberalidades personales, sino que les devolvemos lo que es suyo. Más que realizar un acto de caridad, lo que hacemos es cumplir un deber de justicia» (San Gregorio Magno, Regula pastoralis, 3, 21, 45, citado en CIC 2446.)

Como sabemos, el consuelo para el triste, para el que sufre alguna dificultad, es otra obra de misericordia espiritual. Muchas veces, se complementará con dar un buen consejo, que ayude a superar esa situación de dolor o tristeza.

Acompañar a nuestros hermanos en todos los momentos, pero sobre todo en los más difíciles, es poner en práctica las enseñanzas de Jesús, que se compadecía del dolor ajeno. Imitarle, es la mejor manera de seguirlo. Un ejemplo de esa compasión nos viene recogido en el evangelio de Lucas. Se trata de la resurrección del hijo de la viuda de Naím: “Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: Joven, a ti te digo: Levántate. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre.” (Lc 7,12-15).

Ministerio de Servicio del ANE a participar y aprender de él: “CASANE” (Primer subsidio)

La Iglesia nos enseña que “Bajo sus múltiples formas —indigencia material, opresión injusta, enfermedades físicas o psíquicas y, por último, la muerte—, la miseria humana es el signo manifiesto de la debilidad congénita en que se encuentra el hombre, tras el primer pecado de Adán y Eva; y es también una muestra de la necesidad que tenemos de salvación. Por ello, la miseria humana atrae la compasión de Cristo Salvador, que la ha querido cargar sobre sí e identificarse con los «más pequeños de sus hermanos».

También por ello, los oprimidos por la miseria son objeto de un amor de preferencia por parte de la Iglesia, que, desde los orígenes, y a pesar de los errores de muchos de sus miembros, no ha cesado de trabajar para aliviarlos, defenderlos y liberarlos. Lo ha hecho mediante innumerables obras de beneficencia, que siempre y en todo lugar continúan siendo indispensables” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis conscientia, N° 68).

Lemos también una exhortación del Deuteronomio que cifra el Catecismo de la Iglesia Católica en su Canon 2449: “Ciertamente nunca faltarán pobres en este país; por esto te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquél de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra” (Deut 15,11).

Jesús hace suyas estas palabras: “Porque pobres siempre tendrán entre ustedes; pero a mí no siempre me tendrán” (Jn 12,8). Con esto, revitaliza la vehemencia de las palabras y exhortaciones antiguas: “comprando por dinero a los débiles y al pobre por un par de sandalias […]” (Am 8,6), y de este modo nos invita a reconocer Su presencia en los pobres, que son sus hermanos (Cfr. Mt 25,40) y por lo tanto, también nuestros hermanos. Más bien podemos decir incluso que Cristo se nos hace presente en ellos, para que viéndolos a ellos lo veamos a Él:

El día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, Santa Rosa de Lima le contestó: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, somos buen olor de Cristo”.

Podemos decir que seremos considerados “benditos de nuestro Padre”, y por tanto podremos tomar posesión del Reino de Dios, si en esta tierra nos ocupamos de procurar mejores condiciones de vida para los más necesitados, y obramos con ellos como si con Cristo mismo lo estuviésemos haciendo.

La creación de los Ministerios de Servicio de nuestro Apostolado, ha sido y es precisamente el resultado de un análisis de estas “nuevas bienaventuranzas”. El ANE procura facilitar, a través de sus Ministerios (en el caso que ahora nos ocupa, del CASANE), que cada uno de sus integrantes se haga merecedor de este premio al final de los tiempos: dando de comer y beber al hambriento.

Los Centros de Asistencia del Apostolado de la Nueva Evangelización (por sus siglas CASANE), son muchísimo más que un comedor. Son aquellos espacios en los cuales se encuentra esperándonos la Santísima Virgen María, para acogernos a todos en Su Inmaculado Corazón, y a través del servicio para los que asisten con este fin, o a través de participar en el Centro, de la manera en que podamos hacerlo, la Virgen nos llene de gracias y dones, regalos propios de Su Amor por cada uno. Son oasis de reposo, no solo físico, sino espiritual. Es encontrarse con una familia que acoge, ama, sirve, valora y enseña con paciencia, perseverancia, diligencia y humildad a todo aquél que necesite de amor, consuelo, ánimo, alimento material o espiritual.

El CASANE es esa esperanza llena de júbilo, al encontrar en las cosas visibles y materiales, signos de la presencia viva de Jesús que se hace sentir y ver, con un abrazo efusivo, una sonrisa, una evangelización que enseña Su Palabra, una carcajada de felicidad al compartir una plática amena, el tiempo y el pan con los hermanos; una comunidad que acoge y hace sentir valioso al que allá se encuentra; un plato tibio de comida pero especialmente, de amor fraterno y caridad humilde, desde que es comenzado a cocinar, es servido y entregado.

Podríamos decir que hoy, más que nunca, el CASANE es esa tibia brisa (1 Reyes 19, 9.11-16) de la cual nos hablaba en el Antiguo testamento Elías, y en donde él afirmaba que se encontraba Dios. No en lo grande, no en la opulencia, no en lo temerario, sino en la calidez y sencillez de una mano amiga; de un corazón agradecido, que entiende con madurez espiritual, que el beneficio de servir y dar, no es tanto para el que recibe la ayuda, sino para el que la entrega.

Es el mismo Jesús que se hace presente en el pobre y en el cual espera que Le amemos y consolemos, para mitigar Su dolor que es causado por la injusticia y la frialdad humana, por la deshumanización de la humanidad en tantos ámbitos de nuestra existencia.

En el ANE (en realidad es algo con lo que todo ser humano viene a este mundo, como criatura de Dios) pero en el ANE, decimos, todo integrante tiene una misión que cumplir ante los Ojos de Dios, y Éste, prepara y enseña a Sus Apóstoles, para que disciernan las formas y los modos, los cómo y los dóndes deben ponerse a Su servicio; deben de cumplir la misión encomendada.

En los siguentes subsidios, continuaremos viendo la misión de los Apóstoles de la Nueva Evangelización dentro de los diferentes ministerios de servicio; pero en el subsidio próximo seguiremos hablando del CASANE, que es del cual nos toca aprender y en el cual debemos de trabajar TODOS este mes.

Breve semblanza de la Biografía de Sor María Faustina Kowalska (Primera parte):

SantaFaustinaDivinaMisericordiaEn el siglo XX Jesús visita a Santa Faustina y le muestra Su corazón traspasado del que emanan rayos de luz blanca y roja. La blanca simboliza el agua del bautismo y la roja Su Sangre derramada por nosotros.

Jesús le encomienda la misión de dar a conocer Su Misericordia a todos los hombres. Ante la pérdida de la fe del siglo XX, el mensaje de la misericordia se hace urgente pues es la única esperanza de la humanidad.

Primeros años de Santa Faustina

Santa Faustina nació en una aldea de Polonia, el 25 de agosto de 1905. Fue bautizada dos días después con el nombre de Elena Kowalska, en la Iglesia de San Casimiro. Sus padres tuvieron 8 hijos (Elena es la tercera), a quienes criaron con mucha disciplina, siendo gran ejemplo de vida espiritual.

A muy temprana edad, Elena fue llamada a hablar con el cielo. Una indicación de este hecho fue un sueño que ella tuvo a la edad de 5 años. Su madre recuerda que en esa época Elena dijo a su familia. “Yo estuve caminando de la mano de la Madre de Dios en un jardín precioso”.

Muchas veces, aún antes de los siete años, la niña se despertaba durante la noche y se sentaba en la cama. Su mamá veía que estaba rezando, y le decía que regresara a dormir o terminaría perdiendo la cabeza. “Oh, no madre”, Elena le contestaba, “mi ángel guardián me debe haber despertado para rezar.”

Nos dice Santa Faustina en su diario (#7): “Desde los siete años sentía la suprema llamada de Dios, la gracia de la vocación a la vida consagrada. A los siete años por primera vez oí la voz de Dios en mi alma, es decir, la invitación a una vida más perfecta. Sin embargo, no siempre obedecí la voz de la gracia. No encontré a nadie quien me aclarase esas cosas.” Este evento ocurrió luego del rezo de las Vísperas, durante la exposición del Santísimo Sacramento.

Elena tenía aproximadamente 9 años cuando se preparó para recibir los sacramentos de la Confesión y la Comunión en la Iglesia de San Casimiro. Su madre recuerda que antes de dejar la casa en el día de su Primera Comunión, Elena besó la mano de sus padres para demostrar su pena por cuanto pudiera haberles ofendido. Desde aquél entonces, se confesaba todas las semanas; cada vez rogaba a sus padres perdón, besándoles las manos, siguiendo una costumbre polaca. Esto lo hacía a pesar de que sus hermanos y hermanas no le imitaban.

Empezó a asistir al Colegio cuando tenía 12 años de edad, debido a que las escuelas en Polonia estaban cerradas durante la ocupación rusa. Solo pudo completar tres trimestres, cuando en la primavera de 1919, se notificó a todos los estudiantes mayores, que salieran del colegio para dar cabida a los niños menores.

A los 15 años comenzó a trabajar como empleada doméstica, y de nuevo sintió muy fuertemente el llamado del Señor; la misma Santa relata una de estas ocasiones en el diario: “El decimoctavo año de mi vida, insistente pedido a mis padres del permiso para entrar en un convento; una categórica negativa de los padres. Después de esa negativa me entregué a las vanidades de la vida, sin hacer caso alguno a la voz de la gracia, aunque mi alma en nada encontraba satisfacción. Las continuas llamadas de la gracia eran para mí un gran tormento, sin embargo, intenté apagarlas con distracciones. Evitaba a Dios dentro de mí y con toda mi alma me inclinaba hacia las criaturas, Pero la gracia divina venció en mi alma” (# 8).

Durante ese mismo año tuvo una experiencia que marcó definitivamente su vida. Fue invitada a una fiesta, junto con su hermana Josefina, en el parque de Venecia, en la ciudad de Lodz, Leamos su propio relato al respecto:

“Una vez, junto con una de mis hermanas fuimos a un baile. Cuando todos se divertían mucho, mi alma sufría tormentos interiores. En el momento en que empecé a bailar, de repente vi a Jesús junto a mí. A Jesús martirizado, despojado de sus vestiduras, cubierto de heridas, diciéndome esas palabras: ‘¿Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?’

En aquel momento dejaron de sonar los alegres tonos de la música, desapareció de mis ojos la compañía en que me encontraba, nos quedamos Jesús y yo. Me senté junto a mi querida hermana, disimulando lo que ocurrió en mi alma con un dolor de cabeza. Un momento después abandoné discretamente a la compañía y a mi hermana y fui a la catedral de San Estanislao Kostka.

Estaba anocheciendo, había poca gente en la catedral. Sin hacer caso a lo que pasaba alrededor, me postré en cruz delante del Santísimo Sacramento, y pedí al Señor que se dignara hacerme conocer qué había de hacer en adelante. Entonces oí esas palabras: ‘Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento.’

Me levanté de la oración, fui a casa y solucioné las cosas necesarias. Como pude, le confesé a mi hermana lo que había ocurrido en mi alma, le dije que me despidiera de mis padres, y con un solo vestido, sin nada más, llegué a Varsovia.”

Pidió a la Santísima Virgen que la guiara y le dejara saber dónde dirigirse. Así llegó a la Iglesia de Santiago Apóstol, en las afueras de Varsovia y, al finalizar las misas, habló con un sacerdote que la envió donde la Sra. Lipzye, una señora muy católica, y se hospedó con ella. Durante su estadía con la familia Lipzye visitó varios conventos, pero todas las puertas le fueron cerradas. Pidiéndole al Señor que no la dejara sola, buscaba una respuesta a su oración, pero el Señor quería enseñarle que Él siempre responde a nuestras oraciones solo en su tiempo, no en el nuestro.

Santa Faustina se dirigió a las puertas de la Casa Madre de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, en la calle Zytnia, en Varsovia, donde la Madre general la interrogó. La Madre Micaela le dijo que fuera a preguntarle al Señor de la casa si Él la aceptaba. Santa Faustina se dirigió a la Capilla y le preguntó al Señor si la aceptaba y escuchó en su corazón: “Yo te acepto; tu estas en mi Corazón”. Ella se dirigió donde la Madre General y le dijo lo que había oído, la Madre repuso, “si el Señor te acepta yo también te acepto, esta es tu casa” (Cfr. #’s 9 y 10).

La pobreza de Santa Faustina fue su peor obstáculo, pues necesitaba recoger dinero para el ajuar. La superiora le sugirió que siguiera trabajando hasta completarlo. Trabajó un año como doméstica para reunir todo el dinero. Durante ese tiempo tuvo muchos retos y obstáculos, pero se mantuvo firme en su decisión, y durante la Octava de Corpus Christi, el 25 de julio de 1925, hizo un voto de castidad perpetua al Señor.

De esta manera nos relata la Santa aquel episodio: “Con las palabras sencillas que brotaban del corazón, hice a Dios el voto de castidad perpetua. A partir de aquel momento sentí una mayor intimidad con Dios, mi Esposo. En aquél momento hice una celdita en mi corazón donde siempre me encontraba con Jesús” (#16).

El Postulantado:

El 2 de agosto de 1925, fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, entró en la Congregación como Postulante. Pocas semanas después de haber entrado, tuvo la tentación de irse del convento. Fue en busca de la Madre Superiora y al no encontrarla, se fue a su celda.

Estando en su cuarto tuvo una visión de Jesús, con su rostro destrozado y cubierto de llagas. Ella le preguntó: “¿Jesús quién te ha herido tanto?” Jesús le contestó: “Este es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias.” Ella comprendió que Dios realmente la quería ahí y a la mañana siguiente confesó a su director espiritual lo que le había ocurrido. Él le confirmó que realmente Dios la quería ahí.

Como Postulante, se familiarizó con los ejercicios espirituales. Fue encargada de la cocina, de limpiar el cuarto de la Madre Barkiewez y de cuidarla durante su enfermedad.

A causa de sus conflictos interiores, su gran fervor espiritual, y el cambio de vida, la salud de Santa Faustina empezó a decaer. Las superioras, alarmadas por el agotamiento que manifestaba, la enviaron a Skolimow, a la casa de descanso, en compañía de dos hermanas.

Entrada al Noviciado y profesión:

En los comienzos de 1926, fue enviada al noviciado en Józefów (el lugar de San José) en Cracovia-Lagiewniki, para terminar su Postulantado y el 30 de abril tomó el hábito religioso como novicia y recibió su nombre de Sor María Faustina. Durante la ceremonia le fue revelada la magnitud de sus sufrimientos futuros y a lo que se estaba comprometiendo. Esto duró poco, luego el Señor la llenó de una gran consolación.

En este convento de Cracovia-Lagiewniki, Santa Maria Faustina hizo su noviciado, pronunció sus primeros votos y los perpetuos, sirvió como cocinera, jardinera y portera, y pasó los últimos años de su vida terrenal.

En el transcurso de su noviciado, un hecho que se conoce mucho es la historia de la escurrida de las papas: Debido a la gran debilidad que sufría, esta tarea se le dificultaba cada día más, entonces empezó a evadirla, pero al poco tiempo se empezó a notar; la Madre Superiora no comprendía que, a pesar de su deseo, Sor Faustina no podía hacerlo por su poca fuerza. Un día, cuando hizo su examen de conciencia se quejó al Señor de su debilidad. Escuchó estas palabras: “Desde hoy tendrás más facilidad, pues yo te fortaleceré”. A la noche, confiada por lo que el Señor le había prometido, se apresuró a tomar la olla. La levantó con facilidad y la escurrió perfectamente. Cuando levantó la tapa para dejar salir el vapor, en vez de papas, ella vio ramos de rosas, las más hermosas que jamás hubiese visto. Tratando de comprender esta visión escuchó estas palabras: “Yo cambié tu trabajo tan duro en un ramillete de las más bellas flores, y su perfume sube a Mi Trono”.

Después de este suceso, ella buscaba cómo hacer este trabajo diariamente, aun cuando no le tocaba, porque comprendió que le agradaba al Señor.

Para quien la observara desde fuera, nada hubiera delatado su extraordinaria y rica vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y piadosa, pero a la vez natural, y alegre, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Sus hermanas recuerdan que Santa Faustina fue una grata compañía durante el noviciado y su conducta al orar provocaba en las otras novicias una gran reverencia a la Majestad de Dios.

Toda su vida se concentraba en caminar con constancia hacia la cada vez más plena unión con Dios, y en una abnegada colaboración con Jesús en la obra de la salvación de las almas. “Jesús mío -confiesa en el diario – Tú sabes que desde los años más tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ningún alma Te amó hasta ahora” (# 1372).

Durante su vida logró un alto grado de unión de su alma con Dios, pero también tuvo que esforzarse y luchar en duros combates en el camino hacia la perfección cristiana. El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias: los dones de contemplación y de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, visiones, revelaciones, estigmas ocultos, los dones de profecía, de leer en las almas humanas, y desposorios místicos.

Colmada de tantas gracias, escribió: “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios… Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios.” (# 1107).

Virtud general del mes de Marzo: Sacrificio

Oracion para rezar toda la Semana:

“Oración para ser misericordioso”

“Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.

Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (…)

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (…) Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”.

(Escrita por Santa María Faustina. Diario de Sor Faustina 163).

Lema de ANE General para el año Jubilar:

¡Mostremos al mundo el Rostro Misericordioso del Padre a través de nuestro compromiso, ayuda y solidaridad!

Subsidio Completo quinta y sexta semana
Tercera y cuarta semana de Febrero. Presentación e Intenciones

Quincena del 14 al 29 de Febrero de 2016

1.- Tema General del mes: La Misericordia y la Naturaleza de Dios (Sus principales características, desde el punto de vista teológico).

2.- Obras de Misericordia para analizar y practicar: “Visitar a los enfermos” / “Enseñar al que no sabe” / “Consolar a los afligidos”

3.- Ministerio de Servicio del ANE para participar: Salud de los Enfermos

Recordemos que podemos servir de tres maneras, activa directa (Ej. Participar yendo a visitar a los enfermos a algún hospital donde el ANE tenga entrada o a alguna casa particular o de ancianos, donde haya enfermos para hacerles compañía); activa indirecta (Ej.: Ayudar en el Ministerio, juntando y proveyendo de artículos y cosas que se necesiten, para el sostenimiento del Ministerio o en beneficio de los enfermos a los que se visita. Igualmente se refiere a ayudar de forma logística y económica); y activa circunstancial (Ej. La manera común de hacerlo, sería promover la participación o la ayuda de terceros en la labor del Ministerio. Pero no pudiendo asistir a ningún lugar donde el ANE sirva a los enfermos, y no pudiendo ayudar juntando cosas o pidiendo ayuda, para conseguir lo que el Ministerio requiere para su funcionamiento, esta manera Circunstancial puede consistir también en realizar actos piadosos y espirituales como Oraciones, visitas al Santísimo, ayunos, Sacrificios y mortificaciones, en beneficio de los enfermos a los cuales el ANE visita y atiende en este Ministerio). Es decir, según la forma que podamos, tenemos el compromiso de responder a este llamado de Dios que nos invita a participar ayudando a los que más nos necesitan.

Es necesario recordar que cada integrante del ANE debe de cumplir la actividad en el Ministerio que toque por lo menos dos veces al mes, de manera que pueda adquirir el conocimiento necesario para trabajar allí, o al menos para poder explicar de qué se trata ese Ministerio, qué es lo que se hace y cómo se lo hace.

4.- Virtud a cultivar: La Pobreza de Espíritu

5.- Santo Intercesor del Mes: Padre Pío de Pietralcina

6.- Intenciones generales del Mes para el Apostolado de la Nueva Evangelización (para todas las oraciones en comunidad o personales; Adoraciones de primer viernes de mes, y demás actividades piadosas que los integrantes del ANE realicen):

  1. Por el Santo Padre; por su salud y las intenciones en su Apostolado de la Oración. Por su llegada y estadía en México, durante el viaje Pastoral que realizará este mes.
  2. Por toda la Iglesia, para que en este Jubileo extraordinario de la Misericordia, la Conversión, el Perdón, la Justicia y el Amor reinen en el mundo y en los corazones de todos los hombres.
  3. Por nuestros fundadores, Padre Renzo y Catalina; por sus intenciones personales y la salud de cada uno de ellos y sus familias.
  4. Por Stella Maris; por el primer Capítulo de la Congregación que se está llevando a cabo, para que el Espíritu Santo derrame toda clase de Dones, Su Luz brille encima de los que participan en él, y se realice todo según la Voluntad y designios de Dios.
  5. Por nuestro Director General, Francisco Rico Toro, y todos los Directores de la Obra; para que den frutos abundantes en los trabajos que se están realizando y todo sea para mayor Gloria de Dios y bien de todas las almas; tanto las de los integrantes del ANE, como las de los beneficiarios de la Obra.
  6. Por las intenciones, actividades y necesidades de las Coordinaciones Nacionales de todos los Países y sus equipos de trabajo: Delegados Zonales, Responsables Diocesanos, Encargados de Comunidades y Coordinadores de Ministerios.
  7. Por cada uno de los bienhechores que apoyan a la Obra, espiritual o materialmente, para que el Señor escuche sus oraciones, les retribuya al ciento por uno, y derrame sobre ellos aquellas gracias que les son necesarias para la solución de sus necesidades, y la realización de sus intenciones y proyectos.
  8. Por los miembros, participantes y simpatizantes del Apostolado; para que seamos testigos del Amor Misericordioso del Padre, a través del trabajo comprometido y responsable dentro de los Ministerios de Servicio, en unidad y obediencia, y así podamos ser, todos, rostros visibles del Dios invisible, a través de la Gran Cruzada de Amor y Misericordia que el Señor nos llama a promover en el mundo entero.
  9. Por las intenciones personales y locales (de cada ANE Diocesano): Aquí se pide por las necesidades de cada quien y se pone alguna petición particular del ANE en cada localidad.

7.- Actividades para realizar en esta quincena, del 14 al 29 de Febrero:

7.1.- Enseñar a rezar el Rosario a algún hermano o hermana que esté necesitado de consuelo, debido a alguna situación de enfermedad (espiritual o corporal), ya sea propia o de algún ser querido. Trata de hacerle ver, en la medida de las posibilidades que haya (tomando en cuenta su estado de salud, su estado de ánimo, los horarios que se dispongan, etc.), las gracias que se obtienen al rezar este santo ejercicio espiritual y lo que éste logra para su alma. Enséñale a CONTEMPLAR cada Misterio, con su particular mensaje de CONVERSIÓN; así podrá hallar el gusto de rezar esa maravillosa oración. (Obras de Misericordia Espiritual: enseñar al que no sabe y consolar al afligido)

7.2.- Ganar Indulgencia plenaria o temporal (según se pueda, y observando las debidas disposiciones para ganarla) por el alma de alguna persona conocida a quien no hayas podido asistir lo suficiente cuando estaba viva y enferma.

 7.3.- Ir a confesarse siguiendo los 5 pasos de toda buena confesión:

– Examen de conciencia,

– Dolor de los pecados

– Propósito de enmienda

– Decir los pecados al confesor

– Cumplir la penitencia.

7.4.- Motivaré y facultaré (es decir, guiaré y ayudaré) a algún hermano enfermo a prepararse para hacer lo mismo: una buena confesión sacramental, ofreciendo sus dolores por todos los enfermos del mundo,

7.5.- Ganar indulgencias por el alma de un sacerdote que se encuentren en el purgatorio.

Nota: Estas actividades pueden realizarse en las dos semanas, conforme a las posibilidades de cada quien, aunque la sugerencia es que se realicen las dos primeras en la primera semana y las tres últimas en la siguiente, pero insistimos: dependerá de las posibilidades de cada quien.

8.- Catequesis Quincenal

I.- Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización

II.- Aprendicendo a ser Santos

 

Catequesis tercera y cuarta semana (14-29-Feb-2016) Módulo I

I.- “Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización”

La Misericordia no se queda en una breve y débil actitud de compasión: la Misericordia se identifica con la superabundancia de la caridad que, al mismo tiempo, trae consigo la superabundancia de la justicia. Misericordia significa mantener el corazón en carne viva, humana y divinamente adolorido por un amor tenaz, sacrificado, generoso. Así describe la caridad San Pablo en su canto a esa virtud: la caridad es sufrida, bienhechora; la caridad no tiene envidia, no obra precipitadamente, no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus intereses, no se irrita, no piensa mal, no se conforma con la injusticia, se complace en la verdad; a todo se acomoda, cree en todo, todo lo espera y lo soporta todo. (Cfr. San Josemaría Escrivá de Balaguer).

En La Puerta del Cielo podemos leer lo siguiente:

PC-93.2: MANSEDUMBRE.

18 de diciembre de 1996                                 El Señor

También la caridad exige que sean mansos con sus prójimos, especialmente con sus enemigos. Cuando alguno está molesto y te molesta con palabras, respóndele con dulzura y lo verás aplacado al momento. Al contrario, si te enojas y respondes con dureza, aumentarás su furia y creciendo tu enojo, te pondrás en peligro de perder el alma. Cuando hayas explotado, la caridad exige que te humilles a esa persona a quien has ofendido y le pidas perdón.

Y finalmente, la caridad también te llama a corregir al que peca y se desvía de Mi camino. ¿Acaso no es crueldad ver a un ciego que camina hacia un precipicio y no advertirle del peligro que le espera? Antes, hemos comentado esto, revísalo.

También hay quien dice que ama a todos los hombres, pero luego no se molesta en lo más mínimo para ayudarlo en sus apuros, a estos les digo que la limosna libra al hombre de la muerte y es la que alcanza la Misericordia y la vida eterna.

De modo que con la misma vara que midan, serán medidos, porque Yo recibo todos los actos de caridad hechos para con sus hermanos, como si se hiciesen por Mí. Entonces, quien tiene bienes en este mundo y ve a su hermano necesitado, cierra las entrañas del cielo porque en él no reside el amor de Dios.

Cuando no puedas hacer el bien al enemigo que te persigue y calumnia, no sólo te mando que perdones, sino que ores por él, porque Yo te di el ejemplo en la Cruz.

 

ATRIBUTOS O PERFECCIONES DE DIOS (PRIMERA PARTE)

Ya habiendo estudiado y meditado sobre la Naturaleza del Ser Divino de Dios, pasaremos a estudiar y meditar Sus Atributos o Perfecciones…

Por atributos de Dios se entiende que son sus cualidades o características individuales, que son intrínsecas a la esencia de Dios. Perfecto es lo que no carece de nada que deba poseer, según su naturaleza (Santo Tomás de Aquino: Cfr. Summa Theoligica. 14, 1: «perfectum dicitur, cui nihil deest secundum modum suae perfectionis»).

Es absolutamente perfecto lo que reúne en sí todas las excelencias concebibles y excluye todos los defectos. Relativamente perfecto es aquel que posee una naturaleza finita y las excelencias correspondientes a ella.

Por lo tanto, son Perfecciones que solo pertenecen a Dios y reflejan lo que Es propio únicamente de Él. En efecto, nosotros solamente podemos conocer «de forma fragmentaria» (Como dice San Pablo en 1Cor 13,9) la infinita riqueza de la Esencia de Dios.

Existen atributos de Dios que el hombre, con la ayuda de la Gracia y su libertad –Don entregado por Dios a toda creatura humana-, va adquiriendo y desarrollando; alcanzando de esa manera, -cada vez más-, su semejanza en Cristo, pero nunca la semejanza podrá ni mínimamente, alcanzar la infinitud, grandeza e inmensidad de Dios en Su Perfección.

Estos Atributos, manifiestan algún aspecto particular y totalizante de Su Infinito Ser, de Su Infinita Esencia y de Su Inconmensurable Substancia.

Es así que la Personalidad de Dios posee Pensamientos, Sentimientos y Voluntad, atributos y perfecciones que nosotros podemos tratar de entender. San Agustín nos enseña: «Lo que Dios tiene, eso es lo que Es. (quod habet hoc est; La Ciudad Santa de Dios: XI 10,1).

Según la Teología (el estudio o conocimiento de Dios) los Atributos o Perfecciones de Dios se pueden clasificar en dos clases:

1).-Perfecciones o Atributos Morales: Son los que describen Su Carácter o Personalidad; son transferibles de manera relativa o limitada.

2).-Perfecciones o Atributos Naturales: Son los que describen Su Naturaleza. Son intransferibles y solo le pertenecen a Dios.

Analizaremos primero sus Atributos Naturales:

Los Atributos Naturales del Ser Divino (Dios), Absolutos e intransferibles, son el ser:

I.- Único

II.- Soberano

III.- Perfecto/Santo

IV.- Omnipotente

V.- Omnisciente/Omnipresente

VI.-Verdadero

VII.- Amoroso/Bondadoso

VIII.-Inmutable

IX-Eterno

X.-Inmenso

XI.-Simple

XII.-Infinito

XIII.-Creador (Vida)

Además Es Increado, Uno y Único. Necesario y Libre, entre otras cosas.

Primer atributo de Dios. La Unicidad

No hay más que un solo Dios. El símbolo o Credo niceno-constantinopolitano profesa: “Creo en un solo Dios”. Es doctrina fundamental del Antiguo y del Nuevo Testamento que no hay más que un solo Dios; Deut. 6, 4 (Me 12, 29): «Escucha, Israel, Yahvé es nuestro Dios, sólo Yahvé.»

San Pablo, el Apóstol de los Gentiles, insiste marcadamente, frente al politeísmo gentílico, en la necesidad de la fe en un solo Dios. En 1Cor 8,4, dice: «Sabemos que el ídolo no es nada en el mundo y que no hay más Dios que uno solo».

Los santos Padres prueban la Unicidad de Dios por Su perfección absoluta y por la unidad del orden del mundo. «EI Ser supremo y más excelente tiene que existir Él solo y no tener igual a Él, porque, si no, cesaría de ser el Ser supremo…

Y como Dios es el Ser supremo, con razón dijo nuestra verdad cristiana: Si Dios no es uno solo, no hay ninguno» SAN IRENEO, Adv. Haer. 110,1.

Santo Tomás deduce especulativamente la unicidad de Dios de su simplicidad, de la infinitud de Sus Perfecciones y de la unidad del universo (S.th, I 11, 3.):

Dios es único y solo Él Supremo. Se basta a Sí Mismo y no necesita de nadie. Él Es el que Es.

Debemos diferenciar entre la unicidad y la unidad. La unidad significa que Dios Es Uno. La Unicidad es que Dios Es Único.

Un ser puede ser uno sin ser único. Si en el mundo no existiera sino un solo ser humano, ese seria no solo un ser humano, sino que sería el único. Dios, entonces, es uno y, además, es único, pues existe solamente un Dios. No existe más que un solo y verdadero Dios.

Desde el comienzo de la humanidad ha habido tendencia a negar este atributo Divino. Es por esto que, reconociendo que esta tendencia es un error, y que se ha propagado en el mundo entero, entrado en la vida y formas de pensar y actuar desde la célula base que es la familia, hasta las grandes instituciones que mueven al mundo, hoy más que nunca, se materializa y practica de diferentes maneras, formas y situaciones en las cuales se honra y adora (idolatría) a dioses falsos, siendo asumiendo con ello un “politeísmo” (error que admite varios o muchos dioses) más o menos velado, más o menos manifiesto.

Esta práctica, a veces es reconocida como tal y muchas otras veces no, en verdad es realizada de manera ignorante por MUCHOS de los católicos bautizados.

Es por esto, que haremos una descripción de muchas de las formas del pecado de idolatría que existen, en donde se adora a varios “dioses”, siendo creencias, filosofías e ideologías politeístas, que practicándolas, nos conducen a grave pecado contra el primer mandamiento de la ley de Dios, que nos dice “Amaras (honrarás) a Dios SOBRE TODAS LAS COSAS”.

Dice San Juan:

1ª de Juan 5,19-21 “Sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo yace bajo el poder del maligno. Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos, guardaos de los ídolos”.

Éstas son algunas formas de idolatría que son consideradas igualmente filosofías, ideologías o prácticas politeístas:

1) Demonolatría: Culto a espíritus malignos (considerados buenos y malos) común en griegos y romanos, subsiste hoy en algunos orientales (ritos y filosofías orientales) y en Oceanía. Ha sido revitalizada en nuestros días por el New Age, la “magia blanca”, la dianética, la metafísica, el gnosticismo, el rosacrucismo, etc., que utilizan medios como las “canalizaciones”, comunicaciones con supuestos “ángeles y espíritus guiadores y protectores”, “fuentes de energía” a las cuales se les invoca con sesiones espiritistas y otros recursos, comunicándose con ellos para resolver problemas y recibir mensajes, direcciones o aclaraciones, sobre diferentes acontecimientos o personas.

Igual se habla de “maestros ascendidos” o “personas iluminadas”, que dicen conocer tiempos exactos y situaciones específicas del pasado, presente y futuro.

Aquí haremos una pausa para explicar bien y diferenciar entre un “iluminado”, “falso profeta” o “falso maestro”, como nos indica la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras (que trabaja con las fuerzas del mal); de un verdadero Profeta que obra y actúa con la fuerza y luz del Espíritu Santo.

Empezaremos diciendo lo que ES un verdadero Profeta de Dios para poder entender y estar atentos a aquellas personas que nos ofrecen ideologías heréticas y nos conducen a errores que hacen pecar e introducir en el alma, en la vida diaria y desgraciadamente, en el seno de nuestras familias, actos y creencias que nos apartan de Dios e introducen malos espíritus que obran en nosotros y en nuestros seres queridos.

Los profetas son hombres escogidos por Dios para sacar al Pueblo del Señor de la idolatría y llevarlos de nuevo a Dios. La característica principal de los Profetas es la de ser “enviados de Dios”. La Misión de los Profetas, como enviados de Dios, consistió y consiste hasta en estos días (El Señor ha escogido igualmente en estos tiempos personas que tienen este trabajo de alertar al pueblo de Dios que está yendo por mal camino y hablarles de la sana doctrina en Nombre de Jesús para conducirlos de nuevo al bien) en 3 cosas:

1.- Anunciar las consecuencias negativas que tiene la conducta errada que aparta del camino de Dios y de Sus designios. Denunciar estas herejías, sacrilegios, blasfemias y demás pecados que claman la justicia de Dios al mundo.

2.- Llamar al Pueblo de Dios (llámese en el A.T Israel o en este momento todo el pueblo de Dios) a la santidad, pidiéndole que cambie su comportamiento y se arrepienta de sus pecados. Proclamando la Misericordia de Dios y conduciendo al Pueblo a través de una doctrina santa, veraz y acorde con la Iglesia y sus enseñanzas. Hablar en Nombre de Dios y con palabras de Dios, es decir, enseñar lo que Dios ha enseñado y ha querido de Su Pueblo, a través de la historia de la Salvación para todos los hombres.

3.- Anunciar a Cristo, Salvador de todos como único Dios, capaz de liberar al Pueblo de las ataduras del mundo, las pasiones y el demonio, si se cree verdaderamente en Él y se sigue Su camino. Reconocer que él (el profeta), solo es un emisario de Dios, cuya labor y misión consiste simplemente en transmitir un mensaje o enseñanza de Dios, mas NO es Dios, NO tiene ningún poder en sí mismo, más que el que le ha sido concedido por Dios, cuando Dios quiere que se utilice, dispensándolo a través del Profeta en el tiempo y forma que Dios disponga y quiera.

El profeta de Dios no invoca a ningún espíritu para lograr “conocer” ni “descifrar” la realidad presente o futura. El Profeta de Dios, CONFÍA EN DIOS Y PONE SU ESPERANZA solo en Dios, y se conforma en lo que Dios quiere revelarle y obrar en él y atreves de él.

La misión de los Profetas de Dios, como vemos, es anunciar la Misericordia de Dios y denunciar los males realizados por los hombres, mostrándoles que aquel que no vive como piensa, terminará pensando cómo vive. (…) Si no ajusta sus obras a la fe, terminará perdiendo la fe. La manera de vivir influye decisivamente en la manera de pensar.

Es un pecado grave contra la fe, la llamada “apostasía”. La Apostasía es el pecado cometido por un bautizado que rechaza las verdades de la fe, total o parcialmente.

Quien muere obstinado en esta rebeldía, se condena seguro, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en su Canon 2089, por lo que el Profeta tiene la misión entregada por Dios de proclamar las verdades de la fe para conducir esas almas nuevamente a Dios y evitar que se pierdan.

Todo lo contrario a esto, no es de Dios, y definitivamente NO NOS LLEVA A DIOS. Veamos lo que la Sagrada Escritura nos dice al respecto, para ir discerniendo con la luz de la Palabra de Dios:

2ª de Pedro 2,1-3: “Pero hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre ustedes falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; Y por avaricia harán comercio de ustedes con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme”.

Las páginas del Nuevo Testamento contienen un gran número de advertencias en cuanto a los “falsos maestros”, que sin duda vendrían a tratar de destruir la iglesia de Cristo. Comenzando con Jesús y continuando con los apóstoles como Pablo, Pedro, Juan, Santiago y Judas Tadeo, encontramos fuertes advertencias para que la iglesia mantenga los ojos abiertos, y para que sus líderes estén velando en todo tiempo por el rebaño y defendiéndolo de aquellos lobos rapaces que vendrían a destruir la Obra de Dios.

Los falsos maestros nunca han faltado. Desde el principio de la historia bíblica se han hecho presentes y han tratado de destruir el trabajo de la Iglesia. Hoy más que nunca, se cumplen al pie de la letra las Palabras de Cristo, con toda esa sarta de “creencias” que mencionamos párrafos atrás.

Mateo 24,11: “Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos”.

2ª a Timoteo 3,13: “Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”.

Lo triste de esto, no es el hecho de que se levanten los falsos profetas, sino que muchos sean engañados por ellos. La razón por la que muchos son engañados es porque, para poder detectar el falso profeta o falso maestro, hay que estar firmemente parado sobre la Palabra de Dios. Se debe tener visión espiritual y el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo.

Los falsos maestros han sido y siguen siendo engañados por otros falsos maestros y el mismo Satanás, “padre de toda mentira”, y de esta misma manera, van en un ciclo de mal en peor, engañando a otros a su paso.

El farsante, sea maestro, profeta, apóstol, ministro, etc., nunca viene de manera reconocible, con un titulo en su frente anunciando quién es en realidad. La mayoría de estos falsos maestros, y por no decir todos, son gente que inspira confianza, que aparentan piedad, y que como han sido engañados por el enemigo de las almas, al punto que hasta llegan a creer, ellos mismos, todo lo que dicen.

Como dice el dicho popular “Una mentira repetida muchas veces por alguien, se convierte, para ese alguien, en verdad”. Es decir, se ve la verdad totalmente distorsionada y por eso se cae en el error.

Mateo 7,14-16: “Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Y guárdense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Se recogen uvas de los espinos, ó higos de los cardos?

El falso maestro o falso profeta es aquel que la Biblia llama amador de sí mismo, ya que obra con envidia, celo y soberbia. Las obras las atribuye a sí mismo y al “poder” especial que él posee. Su egoísmo por querer ser vanagloriado, cae en el pecado de la vanidad, y se consideran “conocedores” de nuevas formas e información nunca antes dicha, mas solo sabida por ellos.

Muchos alardean diciendo que tienen una nueva forma de interpretar la Biblia, y que esta sabiduría, ha sido dada en exclusiva a ellos, para ser enseñada y expuesta, paralelamente o en contra de la verdad conocida y enseñada por la Iglesia.

Santiago 3,13-16: “¿Quién es sabio y avisado entre ustedes? Muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría. Pero si tienen envidia amarga y contención en sus corazones, no se gloríen o vanaglorien, ni sean mentirosos contra la verdad: Que esta sabiduría NO ES la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, DIABÓLICA. Porque donde hay envidia, discordia y desunión, allí hay perturbación y toda obra perversa”.

A diferencia de esto, el Profeta recibe un llamado especial de Dios, El cual le otorga una misión específica a esa persona para hablar en Nombre de Él y decir lo que le ha sido enseñado y mandado a hacer. Nunca habla en nombre propio y reconoce que el don y las gracias que posee son por pura Misericordia de Dios y a Dios pertenecen. El solo es el canal e instrumento donde fluye la gracia y la bendición de Dios, más no depende ni es de él.

El Profeta de Dios anuncia y denuncia a tiempo y a destiempo, según Dios le vaya indicando. Actúa en un tiempo y lugar especifico, según Dios le mande, no según él quiera o disponga de acuerdo con su propio criterio. Hay total sumisión a los planes y juicios de Dios, y lo que hace y dice, lo hace y dice sólo como instrumento que quiere hacer llegar el Mensaje y Palabra de Dios a los hombres. El profeta no hace o dice lo que él quiere o le parece, hace lo que Jesús le manda que haga. No se vanagloria de sus dones ni se engríe con ellos, sino que se mantiene en humildad, sabiéndose y reconociéndose nada ante Dios y un igual ante los hombres.

Los fasos profetas o maestros, son aquellos que faltan de temor y sumisión a la Palabra de Dios. Su nueva “versión” a la interpretación de la Biblia pesa más que las verdades enseñadas por la Iglesia, y guiadas bajo la luz del Espíritu Santo que une y edifica.

El farsante no busca en oración entender las dificultades bíblicas, prefiere torcer la Biblia para que se ajuste a su mente y a su tradición humana y maliciosa.

El apóstol Pedro también dice que la profecía bíblica no es de Interpretación privada.

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1,20-21).

Deuteronomio 18,20: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en Mi Nombre, a quién yo no le haya mandado a hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”, dice la escritura.

La Palabra nos dice y nos alerta a estar pendientes para no confundirnos, y una de las maneras es detectar que en sus palabras y acciones hay soberbia, falta de temor de Dios, vanidad exagerada, vanagloria de su persona, hasta el punto de sentirse “todopoderosos”.

El Evangelio no son palabrerías ni basura de una mente corrupta, sino que es poder de Dios para salvación del que cree. De eso se preocupa y ocupa un verdadero profeta, maestro de la Palabra: de predicar la verdad del Evangelio, y no en envolverse de vanos juicios que impresionan al que oye, pero que son artimañas y mentiras que tratan de arrastrar, con malicia y astucia, al que escucha.

El verdadero Profeta de Dios, enseña y edifica a la comunidad, diciendo lo que Dios le dice exactamente en el tiempo y la forma que Dios se lo indique, según el plan que Él tenga para la situación del lugar donde se esté viviendo. No le hace guerra a la Palabra en la Biblia, ni trata de confrontar las verdades de la Fe ya reveladas, para decir lo que él quiere, sino que acepta con paz y se rinde a los pies de esa Palabra.

Igualmente, otra forma de darse cuenta y comparar, es que los falsos profetas y maestros no están interesados en ganar almas para el Reino de los Cielos: Su mayor interés es el de sacar a los miembros de otras iglesias, para que sigan sus pasos de error. Para ellos el tener como seguidores los que fueron miembros de otras iglesias, es motivo de un gran orgullo. Estos individuos, “venden” el Evangelio. Además, estos farsantes tienen como meta llenar su bolsillo, ganando dinero con los pobres fieles que se han dejado conquistar. “Pero temo que como la serpiente engañó a Eva, sus sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que no sea al que se les ha predicado, o si reciben otro espíritu del que han recibido, u otro evangelio del que han aceptado, bien lo toleran” (2ª Corintios 11,3-4); es decir, éstos cambian el Evangelio y el Catecismo por sus propias conclusiones.

Muchos también andan predicando que es necesario tener otro espíritu de poder u otro espíritu de ayuno y otro espíritu para la oración. La Biblia claramente nos enseña que es un solo espíritu el que existe (Efesios 4,5) y que es el mismo Espíritu el que opera en diversidad de dones y carismas, y se manifiesta de maneras distintas (1 Corintios 12,1-3.).

Es decir, no es de Dios nada ni nadie que promueva chacras, energías, fuentes de poder, magnetismos, meditación y fuerza centrada en la persona misma (vista desde el punto que la persona es la poseedora de la fuerza, de la verdad y el conocimiento, y que no necesita de nada ni nadie para alcanzar la sabiduría más que a ella misma).

La atención de estos falsos maestros o profetas no es Cristo, son ellos mismos, de tal forma que están llenos de egolatría, autosuficiencia y vanidad, y en un corazón así, no puede estar Dios.

Estos últimos, utilizan la mentira, el engaño, el control, la manipulación, la intimidación, y prometen realizar hazañas increíbles, generalmente basadas en las experiencias sensoriales y materiales, como llegar a tener fortuna y arreglo de todos los problemas en la vida. Estos hombres ponen el énfasis en lo carnal, y lo material y no en lo espiritual.

Es cierto que el Evangelio produce grandes experiencias y bendiciones y se efectúan grandes milagros, pero solamente dentro del contexto de la Palabra.

El verdadero profeta, SÍ distingue y ve los milagros y prodigios que Dios realiza en el mundo, pero se basa en el verdadero Evangelio, según el cual, se reciben bendiciones pero también se viven persecuciones y problemas. El verdadero profeta es creyente del único Dios, está en una lucha espiritual constante contra las acechanzas del enemigo, y no hace alianzas invisibles con él.

Es por eso que “amar a Dios sobre todas las cosas” es tenerle en aprecio supremo, es decir, estar convencido de que Dios vale más que nadie, y por eso preferirle a todas las cosas.

Este mandamiento también nos obliga a creer en todas las verdades de fe; a esperar en Dios, confiando que nos dará las gracias necesarias para alcanzar la vida eterna; a adorarle solamente a Él, darle el culto debido y reverenciarle con el cuerpo y con el alma. Este mandamiento nos manda adorar sólo a Dios.

Peca de idolatría, quien tiene fe en adivinos, echadores de cartas, horóscopos, espiritistas y curanderos; también quien cree en serio cosas supersticiosas (mala suerte del número 13, cadenas de oraciones y de envíos que, de no cumplirlos, traerán maldición, etc.); pero también quien niega o duda voluntariamente de alguna verdad de fe (dogmas y verdades de la Iglesia), o ignora por culpa suya lo necesario de la Religión (por apatía, por falta de interés, por estar en cosas del mundo o por flojera).

Ha de considerarse supersticioso creer que ciertas acciones o prácticas concedan “gracias especiales” de forma automática, sin contar con las disposiciones interiores del que las practica.

Los horóscopos, de ningún modo pueden servir para predecir los actos futuros libres de los hombres, puesto que sólo puede predecirse el futuro a partir de un hecho concreto, siempre y cuando el evento futuro se encuentre en este hecho o realidad presente como el efecto en su causa; y los hechos futuros de los hombres no son efecto de los movimientos o posiciones astrales. Pretender determinar los hechos futuros a partir de los astros, plantea necesariamente la negación de la libertad humana. Por ello, la astrología puede constituir herejía (si presupone la negación de la libertad y la Providencia), superstición e idolatría (si conlleva la adoración de los astros). Algunos, por último, practican la astrología como parte del culto a los demonios, y es por la intervención de éstos últimos que algunos “astrólogos” son capaces a veces de “predecir” algunos hechos futuros.

Pero todas sus “predicciones” sobre los actos futuros libres de los hombres no son más que conjeturas. “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘develan’ el porvenir.”

La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a médiums, etc., encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos.

Todo género de adivinación, en definitiva, nace de la falta de fe en el Dios verdadero. La superstición es atribuir a cosas creadas poderes que son exclusivos de Dios.

Como se dice: “No creer en Dios no significa no creer en nada; significa creer en todo”.

2) Sabeísmo: culto a los astros.

3) Antropolatría: culto a los hombres. También revitalizada por el New Age dándole culto a maestros y gurúes, y lo mismo la fe ciega en la capacidad humana.

4) Zoolatría: culto a los animales, propio de filosofías ancestrales, las cuales se han revitalizado en estos días con nuevas formas encubiertas de presentar estas ideologías idolátricas.

5) Fetichismo: culto a la naturaleza inanimada, como los ríos, la tierra, el fuego, árboles, ídolos, plantas, flores, piedras, cristales, pirámides, amuletos, pócimas mágicas, muñecos o figuras, etc., practicado por los egipcios y aún hoy por algunas tribus indígenas y africanas. Igualmente hoy en día el New Age y sus filiales la han introducido de manera contagiosa mostrándola como cosa buena y a veces hasta santa (por ejemplo, a Gaia, o “madre tierra”).

6) Santería: Religión pagana que evoca fuerzas oscuras y dioses mágicos, resultado del sincretismo entre las tribus africanas de Nigeria Yorubas (después locumis) con el catolicismo.

Esta religión que se diseminó por el mundo cuando, después de la conquista española en América, se comenzó trasladar como esclavos a los Yokumis, que después al ser libres, se esparcieron por todo el mundo. En sus esfuerzos de esconder su religión africana y sus prácticas mágicas, los lucumís identificaron sus deidades africanas (orishas “dioses”) con los santos del catolicismo, dando como resultado un sincretismo religioso conocido hoy como la “Santería”, de habitual práctica en Brasil, Haití, Cuba y otros países.

La Santería no es más que magia negra, en la que se usan a los Santos católicos como figuras fetichistas para invocar a otros dioses mágicos africanos (demonios) y lograr fines oscuros. Ejemplo: El dios “orisha” de nombre Orula, es invocado con la iconografía católica de San Francisco de Asis, al cual se le atribuye la sabiduría y el destino, por lo que cuando quieren invocar a dioses que les hagan conocer el futuro o situaciones concretas, invocan a estos espíritus malignos con la figura de San Francisco de Asís.

Ya habiendo repasado aunque en forma rápida, lo que son las diferentes formas de adoración de dioses falsos (politeísmo e idolatría) y algunas de las formas como se presentan hoy día, seguiremos estudiando los Atributos Divinos.

Otro error frecuente, con respecto a la unicidad de Dios, es el “Dualismo”, por medio del cual se admite un doble principio supremo: uno del bien, del que proceden todos los bienes, y otro, del mal, del que proceden todos los males.

Existen diversas manifestaciones del “Dualismo”, como el persa, el egipcio, el hindú, etc. En la actualidad se encuentra muy revitalizado este error también con el New Age, haciendo ver que el bien y el mal forman parte de una misma unidad dualista (yin/yan).

En el campo teológico, está el Maniqueísmo, herejía dualista introducida en Persia por Mani, contra la cual luchó arduamente San Agustín, proponía dos deidades: Dios y Satanás.

Entre las sectas modernas, el mayor y más fantasioso atrevimiento dualista lo trae el Mormonismo, el cual -entre otros muchos errores- iguala a Cristo y Satanás.

Catequesis tercera y cuarta semana (14-29-Feb-2016) Módulo II

II.- “Aprendiendo a ser Santos”

Contemplación de la Obra de Misericordia “Visitar a los Enfermos” (Segundo subsidio):

Como aprendimos en el primer subsidio, “Santo” significa, en los términos Bíblicos, “separado”.

A través de todo lo que vamos aprendiendo y especialmente por las Obras que practicaremos durante estos meses del Jubileo de la Misericordia, tratemos de lograr que la gente nos reconozca por nuestro testimonio de vida, que éste haga que los hermanos vean que hemos sido separados por Dios porque somos de Él y a Él queremos parecernos (alcanzar la semejanza en Cristo).

Que nuestra conducta se vea separada de las costumbres paganas y que seamos esa luz que ilumina el camino de otros muchos que van en busca y en pos de Jesús.

El Papa Francisco, comentó en una de sus homilías el Evangelio del ciego al que Jesús devuelve la vista. El Papa explicó que este hecho muestra cómo, a veces la ceguera interior, no deja a las personas abrirse a la luz de Dios.

Este es el reto que tendremos en frete en estas dos semanas que quedan del mes de Febrero: Lograr que nuestros hermanos, a través de nuestro testimonio, abran sus corazones para recibir la luz de Dios, y les sea quitada esa venda que quizás lleven en los ojos, que les impide llenarse y regocijarse de la Luz, de la Paz y del Amor de Dios.

Ministerio de Servicio del ANE para participar y aprender de él: “Salud de los Enfermos”

Debemos en el ANE tener cuidado con el activismo. Como siempre recuerda el Papa Francisco, “la Iglesia no es una ONG”, es decir, no hacemos pura filantropía…

Es muy importante, sobre todo en este Ministerio de Salud de los Enfermos, no prescindir de la meditación de la Palabra de Dios, de la oración y los sacramentos. Ofrecer siempre sacrificios por los hermanos enfermos y su conversión, y hacer ayunos para que nuestro espíritu se encuentre siempre alerta y dispuesto a escuchar la voz de Dios, y a percibir las infusiones de luz del Espíritu Santo, que nos ayuden a ayudar a nuestros hermanos que se hallan en estos procesos de la enfermedad o muchas veces en el lecho de muerte.

La vida de oración es la base para la acción de nuestro Apostolado, siguiendo el Consejo de San Benito de Nursia: “Ora et labora” (ora y trabaja, pero primero, ORA).

El fin apostólico de nuestra Iglesia, y por ende del ANE, es la evangelización y santificación de los hombres. En nuestro apostolado, la misión y tarea como fin es promover una cruzada mundial de amor y misericordia para llevarle almas a Dios, por lo que toda actividad, todo proceso, toda acción debe de estar siempre encaminada a esto.

El ANE inculca, como virtudes necesarias para todo Apóstol de la Nueva Evangelización, y especialmente para quien trabaja con enfermos, cuatro conceptos básicos: Humildad ante Dios y los hermanos, Comunidad Fraterna y caridad ante toda circunstancia, Obediencia, y responsabilidad ante las tareas asumidas.

Debemos acercar almas a Dios. Más aun: reconquistar hombres para traerlos y acercarlos nuevamente a la Fe en el verdadero Dios, que muchos han perdido; esta es la naturaleza de la gran tarea que debemos desarrollar a través del ANE. Esta es la Insistente invitación para esta Obra redentora, no solo como destinatarios, sino como mediadores de la Gracia de Dios.

Todo el esfuerzo del Cuerpo Místico de Cristo, dirigido a este fin, se llama Apostolado. La pertenencia y participación de cada uno de nosotros en nuestro Apostolado ANE, nos brinda un beneficio: la seguridad de haber encontrado un camino seguro para llegar a Cristo, amarlo, conocerlo, transmitirlo y vivirlo plenamente, en cualquier situación y circunstancia de nuestra vida; haciendo de nosotros y de las personas que nos rodean, personas libres de ataduras del mundo y del demonio, plenas y felices. No es posible pertenecer al ANE y ser infeliz. (Cfr. CS-68)

Es por eso que tenemos la obligación y responsabilidad con Dios y con nuestro prójimo, de EVAGELIZARNOS, estudiar y conocer más de Dios, y a Dios, así como nuestra fe, en lo que creemos y profesamos. (Cfr. CA-66)

Las personas que sufren a causa de la enfermedad, encuentran cada vez menos, en los trabajadores de la salud, el consuelo para sus males. Es necesario volver a “humanizar” esos ámbitos, y la mejor manera en la que nosotros podemos ayudar en ello, es llevando el Amor y la Misericordia de Dios; dando testimonio de ese amor, no sólo con los enfermos y sus familiares, sino también con las enfermeras y los médicos.

Debemos, a través de este Ministerio, hacerles ver, sentir y cultivar a todas las personas con las que tegamos contacto, la Esperanza que brinda el creer y amar a Dios, mostrándoles el camino de la felicidad y enseñándoles EL ARTE DE VIVIR (Mt 5, 6 y 7, Mt 24 y 25 Regla de oro).

Breve semblanza de la Biografía de San Padre Pio (Segunda parte):

Il Santo Padre Pio

Il Santo Padre Pio

Uno de los acontecimientos que señaló intensamente la vida del Padre Pío fue lo que trascendió la mañana del 20 de septiembre de 1918, cuando, rogando delante del Crucifijo del coro de la vieja iglesia pequeña, el Padre Pío tuvo el maravilloso regalo de los signos visibles de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (es decir, los estigmas).

Los estigmas o las heridas fueron visibles y quedaron abiertas, frescas y sangrantes, por medio siglo. Este fenómeno extraordinario volvió a llamar, sobre el Padre Pío, la atención de los médicos, de los estudiosos, de los periodistas, pero sobre todo, de la gente común que, en el curso de muchas décadas, fueron a San Giovanni Rotondo para encontrar al santo fraile.

En septiembre los 1968 millares de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío, y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración.

Nadie habría imaginado que a las 2:30 de la madrugada de ese 23 de septiembre, llegaría el final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina, de este maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial.

Padre Pio muerto

“En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!” (Gal 6,14).

El Padre Pío de Pietrelcina, al igual que el apóstol Pablo, puso en la cumbre de su vida y de su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, su sabiduría y su gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo, por la salvación del mundo. En el seguimiento y la imitación de Cristo Crucificado fue tan generoso y perfecto, que hubiera podido decir «con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,19).

Derramó sin parar los tesoros de la gracia que Dios le había concedido con especial generosidad a través de su ministerio, sirviendo a los hombres y mujeres que se acercaban a él, cada vez más numerosos, y engendrado una inmensa multitud de hijos e hijas espirituales.

En el orden de la caridad social se comprometió en aliviar los dolores y las miserias de tantas familias, especialmente con la fundación de la «Casa del Alivio del Sufrimiento», inaugurada el 5 de mayo de 1956.

Para el Siervo de Dios la fe era la vida: quería y hacía todo a la luz de la fe. Estuvo dedicado asiduamente a la oración. Pasaba el día y gran parte de la noche en coloquio con Dios. Decía: «En los libros buscamos a Dios, en la oración lo encontramos. La oración es la llave que abre el corazón de Dios».

La fe lo llevó siempre a la aceptación de la voluntad misteriosa de Dios. Estuvo siempre inmerso en las realidades sobrenaturales. No era solamente el hombre de la esperanza y de la confianza total en Dios, sino que infundía, con las palabras y el ejemplo, estas virtudes en todos aquellos que se le acercaban.

El amor de Dios le llenaba totalmente, colmando todas sus esperanzas; la caridad era el principio inspirador de su jornada: amar a Dios y hacerlo amar. Su preocupación particular: crecer y hacer crecer en la caridad.

Expresó el máximo de su caridad hacia el prójimo acogiendo, por más de 50 años, a muchísimas personas que acudían a su ministerio y a su confesionario, recibiendo su consejo y su consuelo. Era como un asedio: lo buscaban en la iglesia, en la sacristía y en el convento. Y él se daba a todos, haciendo renacer la fe, distribuyendo la gracia y llevando luz. Pero especialmente en los pobres, en quienes sufrían y en los enfermos, él veía la imagen de Cristo y se entregaba especialmente a ellos.

Ejerció de modo ejemplar la virtud de la prudencia, obraba y aconsejaba a la luz de Dios. Su preocupación era la gloria de Dios y el bien de las almas. Trató a todos con justicia, con lealtad y gran respeto.

Brilló en él la luz de la fortaleza. Comprendió bien pronto que su camino era el de la Cruz y lo aceptó inmediatamente con valor y por amor. Soportó los dolores de sus llagas con admirable serenidad, pero sobre todo experimentó, durante muchos años, los sufrimientos del alma: Aceptó en silencio las numerosas persecuciones e intervenciones de las Autoridades Eclesiásticas y calló siempre ante las calumnias.

Recurrió habitualmente a la mortificación, para conseguir la virtud de la templanza, de acuerdo con el estilo franciscano. Era templado en la mentalidad y en el modo de vivir.

Los Milagros son considerados expresiones de lo sobrenatural. También nosotros podemos decir que un milagro es un fenómeno que ocurre distinto de las leyes naturales, obedeciendo a una fuerza más avanzada: ¡la voluntad de Dios!

Toda la vida del Padre Pío estaba llena de milagros, pero nosotros tenemos que prestar atención a la naturaleza del milagro que siempre es divino. De esta manera, el Padre Pío siempre convidó a las personas a darle gracias a Dios, verdadero autor de todo milagro.

Un señor de Foggia (Italia), tenía 62 años en 1919 y caminaba sosteniéndose con dos muletas; pues en un accidente se fracturó las dos piernas; cuando se cayó de su carruaje. Los doctores no habían podido ayudarlo. Después de confesarse con el Padre Pío, el fraile le dijo: “¡Póngase de pie y camine!” “Usted tiene que largar las muletas”. Ese hombre llevó a cabo la orden y empezó a caminar solo de nuevo. Todos los que dan el testimonio estaban sorprendidos.

 

Virtud general del mes de Febrero: Pobreza de Espíritu

Reto/Tarea del mes de Febrero:

1.- Enseñar a rezar el Rosario a algún hermano o hermana que esté necesitado de consuelo, debido a alguna situación de enfermedad (espiritual o corporal), ya sea propia o de algún ser querido. Trata de hacerle ver, en la medida de las posibilidades que haya (tomando en cuenta su estado de salud, su estado de ánimo, los horarios que se dispongan, etc.), las gracias que se obtienen al rezar este santo ejercicio espiritual y lo que éste logra para su alma. Enséñale a CONTEMPLAR cada Misterio, con su particular mensaje de CONVERSIÓN; así podrá hallar el gusto de rezar esa maravillosa oración. (Obras de Misericordia Espiritual: enseñar al que no sabe y consolar al afligido)

2.- Gana Indulgencia plenaria o temporal (según te sea posible, y observando las disposiciones para ganarla) por un alma del Purgatorio que sea de algún familiar difunto. En lo posible, por el alma de alguna persona conocida a quien no hayas podido asistir lo suficiente cuando estaba viva y enferma.

3.- Ir a confesarse siguiendo los 5 pasos de toda buena confesión:

– Examen de conciencia,

– Dolor de los pecados

– Propósito de enmienda

– Decir los pecados al confesor

– Cumplir la penitencia.

4.- Motivar y facultar (es decir, aconsejar, guiar, asistir y ayudar) a algún hermano enfermo a prepararse para hacer lo mismo: una buena confesión sacramental, ofreciendo sus dolores por todos los enfermos del mundo,

5.- Ganar indulgencias por el alma de un sacerdote que se encuentren en el purgatorio.

Nota: Estas actividades pueden realizarse en las dos semanas, conforme a las posibilidades de cada quien, aunque la sugerencia es que se realicen las dos primeras en la primera semana y las tres últimas en la siguiente, pero insistimos: dependerá de las posibilidades de cada quien.

Oración para rezar en estas dos Semanas: (Esta oracion puede ser rezada diariamente, solos o en comunidad).

Oración para ser misericordioso

“Oh Señor, deseo transformarme completamente en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas. Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (…)

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (…) Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”.

(Escrita por Santa María Faustina. Diario de Sor Faustina 163)

 

Lema de ANE General para el año Jubilar:

¡Mostremos al mundo el Rostro Misericordioso del Padre, a través de nuestra Conversión, nuestro Compromiso, nuestra Comunión, nuestra Ayuda y Solidaridad!

Subsidio Completo tercera y cuarta semana

Para leer o bajar en formato PDF

Subsidio Completo-14-29-FEB-2016

PadrePio

Primera y segunda semana de Febrero. Presentación e Intenciones

Febrero de 2016 Semanas del 31 de enero al 13 de febrero de 2016 1.- Tema General del mes: La Misericordia y la Naturaleza de Dios (Sus principales características, desde el punto de vista teológico). 2.- Obra de Misericordia para analizar y practicar: “Visitar a los enfermos” 3.- Ministerio de Servicio del ANE para participar: Salud de los Enfermos 4.- Virtud a cultivar: La Pobreza de Espíritu 5.- Santo Intercesor del Mes: Padre Pío de Pietralcina 6.- Intenciones generales del Mes para el Apostolado de la Nueva Evangelización (para todas las oraciones en comunidad o personales; Adoraciones de primer viernes de mes, y demás actividades piadosas que los integrantes del ANE realicen):

 

  1. a) Por el Santo Padre; por su salud y las intenciones en su Apostolado de la Oración. Por su llegada y estadía en México, durante el viaje Pastoral que realizará este mes.
  2. b) Por toda la Iglesia, para que en este Jubileo extraordinario de la Misericordia, la Conversión, el Perdón, la Justicia y el Amor reinen en el mundo y en los corazones de todos los hombres.
  3. c) Por nuestros fundadores, Padre Renzo y Catalina; por sus intenciones personales y la salud de cada uno de ellos y sus familias.
  4. d) Por Stella Maris; por el primer Capítulo de la Congregación que se está llevando a cabo, para que el Espíritu Santo derrame toda clase de Dones, Su Luz brille encima de los que participan en él, y se realice todo según la Voluntad y designios de Dios.
  5. e) Por nuestro Director General, Francisco Rico Toro, y todos los Directores de la Obra; para que den frutos abundantes en los trabajos que se están realizando y todo sea para mayor Gloria de Dios y bien de todas las almas; tanto las de los integrantes del ANE, como las de los beneficiarios de la Obra.
  6. f) Por las intenciones, actividades y necesidades de las Coordinaciones Nacionales de todos los Países y sus equipos de trabajo: Delegados Zonales, Responsables Diocesanos, Encargados de Comunidades y Coordinadores de Ministerios.
  7. g) Por cada uno de los bienhechores que apoyan a la Obra, espiritual o materialmente, para que el Señor escuche sus oraciones, les retribuya al ciento por uno, y derrame sobre ellos aquellas gracias que les son necesarias para la solución de sus necesidades, y la realización de sus intenciones y proyectos.
  8. h) Por los miembros, participantes y simpatizantes del Apostolado; para que seamos testigos del Amor Misericordioso del Padre, a través del trabajo comprometido y responsable dentro de los Ministerios de Servicio, en unidad y obediencia, y así podamos ser, todos, rostros visibles del Dios invisible, a través de la Gran Cruzada de Amor y Misericordia que el Señor nos llama a promover en el mundo entero.
  9. i) Por las intenciones personales y locales (de cada ANE Diocesano): Aquí se pide por las necesidades de cada quien y se pone alguna petición particular del ANE en cada localidad.

7.- Actividad para realizar en esta semana del 31de enero al 6 de febrero: Visita a un enfermo; háblale, escúchalo, pasa tiempo con él, muéstrale tu cariño. Reza por él y con él la Coronilla de la Divina Misericordia… En caso de no poder ir a visitar a algún enfermo, debido a dificultades personales, visita una hora al Santísimo, la mayor cantidad de días que puedas en la semana, y pide por todos los enfermos que conozcas y por los enfermos del mundo entero. Gana Indulgencia plenaria o temporal (según se pueda, y observando las disposiciones para ganarla) por un alma del Purgatorio, que en su vida haya renegado de Dios a causa de la enfermedad que padecía. 8.- Catequesis Semanal: I.- “Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización” II.- “Aprendiendo a ser Santos”

Catequesis Primera y Segunda Semana (1-13-Feb-2016) Módulo I

I.- “Aprendiendo a ser Apóstoles de Jesús para la Nueva Evangelización” La Misericordia y la Naturaleza de Dios (Sus principales características) “Jesucristo Es el Rostro de la Misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre ‘rico de Misericordia’ (Ef. 2,4), después de haber dado a conocer Su Nombre a Moisés como ‘Dios Compasivo y Misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad’ (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia Su Naturaleza Divina. En la ‘plenitud del tiempo’ (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a Su Hijo, nacido de la Virgen María, para revelarnos de manera definitiva Su Amor. Quien lo ve a Él, ve al Padre (Cfr. Jn 14,9).” (Papa Francisco: Misericordiae Vultus, N° 1. Roma, 2015). Par ir comprendiendo con más profundidad lo que es la Misericordia, a fin de que, como Dios nos pide, seamos misericordiosos con nuestros semejantes, como Él lo Es con nosotros, debemos entender y meditar primero sobre la Naturaleza de Dios, esa “Naturaleza Divina” de la que nos habla el Papa Francisco. La Biblia, que es la Palabra de Dios revelada por Él mismo, a través de los siglos, nos enseña mucho acerca de la Naturaleza Divina, y en el caso de Jesús, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, nos permite ver de qué manera Jesucristo es “Verdadero Dios y Verdadero Hombre”. Cuando hablamos de la “Naturaleza Divina”, entendemos que es el conjunto de las cualidades, características o atributos que describen a Dios y nos muestran su esencia. Dios tiene innumerables perfecciones, llamadas también “Atributos Divinos”, los que nos permiten conocer (hasta donde es humanamente posible) las “Características de Dios”.

 

  1. I) Dios ES Uno y Trino:

La Palabra de Dios, contenida en la Biblia, nos dice por ejemplo que una de las Características de Dios es que es TRINO. Esto quiere decir que es un solo Dios, pero en tres personas distintas. Así, podemos leer en la Biblia lo siguiente:

  • “Dijo Dios: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.’ Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.” (Gen 1,26-27)
  • “Escucha, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es” (Deut 6,4).
  • “Y oí la voz del Señor que decía: ‘¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?’ Y respondí: ‘Aquí me tienes, mándame a mí.’ Él me dijo: ‘Ve y dile a este pueblo: Por más que ustedes escuchen, no entenderán; por más que ustedes miren, nunca ven’.” (Is 6,8-9)
  • “Y Jesús, después de que fue bautizado, salió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. Y se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3,16-17).
  • “Pero cuando venga el Consolador, a Quien yo les enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el Cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de Mí” (Juan 15,26).
  • “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. Amén” (2 Corintios 13,14).
  • “Porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2,18).
  • Al vencedor lo sentaré conmigo en mi trono, igual que yo, que he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. 22 El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.” (Apocalipsis 3,21-22)

Como leemos en muchos pasajes de la Biblia, desde el Antiguo Testamento hasta “la plenitud del tiempo”, con la llegada de Jesús en el Nuevo Testamento, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y en realidad a lo largo de toda la Historia de la Salvación, la Palabra nos enseña que uno de los atributos y “Misterios” de Dios, es que Él tiene en Sí Mismo Tres Personas distintas, pero que Obran como un solo Ser, a través de la Historia y en cada instante de nuestra vida. Se trata de un “Misterio” porque por ahora no podemos entenderlo en su totalidad y plenitud, debido a nuestra naturaleza humana, que está limitada a un tiempo, un espacio y una carne. Un hermoso texto de Los Hechos de los Apóstoles nos enseña, a través de San Pablo, que Jesucristo, Hijo de Dios, teniendo en Sí Mismo la promesa del Espíritu Santo, y sentándose a la diestra del Padre, se derrama en Su Espíritu para estar en nosotros y en medio de nosotros, para que demos testimonio, comprendamos y llevemos, a todo lado, la grandeza de Dios y de Su Amor por el hombre: “Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen” (Hechos 2,33). En La Gran Cruzada leemos: “Vive siempre honrado y exaltado en la Trinidad beatísima: Cristo, Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, y Su exaltación es esta: habiendo tomado el Verbo una naturaleza humana, se sujetó a ella, no instalado en el honor que le habría sido conveniente como segunda Persona de la Trinidad, sino como el último hombre, como representante de todos los hombres. Pero los representó en la abyección de la culpa, y por eso fue hecho víctima, porque asumir en una naturaleza todas las culpas humanas fue representar en sí, tomar para sí, toda la escala de la malicia del hombre, y responder de ello como si fuera cosa propia. Sí, el Cristo al que adoran debió caer al más profundo abismo, para que Su misión fuese verdaderamente Divina. Por eso, ahora vive en la Trinidad beatísima. El que quiso y supo expiar todo el mal. Y habiendo hecho todo esto, goza plenamente de todo el bien, vive altamente constituido en todo poder y honor. Ha subido de la íntima abyección a la más sublime altura, en Él la transformación ha surgido a las cimas a las que sólo Dios podía llegar”. (CA-124).

  1. II) Dios ES Eterno:

La Naturaleza de Dios es Eterna: La Biblia nos dice que Dios es “Principio y Final”. Es “Alfa y Omega” (son dos letras del alfabeto griego, la primera y la última, donde Alfa es el equivalente para nosotros a la A y Omega a la Zeta). Es decir, Dios es lo primero y lo último. Siempre ha existido y siempre existirá. Esta comparación o analogía con las letras del alfabeto es muy significativa y bella, porque para la razón humana, todo lo que existe puede comprenderse a partir de que tiene un nombre, o dicho al revés… en la medida en que vamos comprendiendo las cosas, podemos explicarlas con palabras… para articular las palabras, necesitamos de un alfabeto… Al decir Dios mismo que Él es el Alfa y el Omega, nos dice también que Él está en la raíz de todo lo creado. Dios Es el que Es. Cuando Dios se le presenta a Moisés en ese precioso Capitulo del Éxodo, donde la Zarza arde y Moisés le pregunta a Dios quién era… Dios le responde con Su Nombre de Dios: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dirás a los hijos de Israel: Yo Soy (YHWH) me ha enviado a ustedes” (Éxodo 3,14). El nombre de Dios, “YHWH”, no se puede pronunciar, pues no tiene vocales… Imperfecta, limitada, humanamente, se le dirá “Yahvé”. La Eterna Naturaleza de Dios es a veces representada también por un círculo, ya que éste no presenta puntos de principio ni de final. Así es nuestro Dios, simplemente existe, existió y existirá.   III) Dios ES Espíritu: Su Ser es un Espíritu, es decir, Dios no tiene cuerpo ni sangre. Por lo tanto, es invisible a los ojos del hombre. Dios se manifiesta al hombre en el antiguo testamento a través de Su Voz, oída por los Profetas, y de la naturaleza, donde expresaba sus designios. Así, muchas veces el Espíritu de Dios nos habla en este tiempo a través de una puesta de sol, de la belleza de las flores, de una preciosa noche estrellada, del plumaje de un ave, o lo de la maravilla de colores de una mariposa. ¡Y cómo no decirlo!: a través de la perfección del cuerpo humano, que se ve en toda su pureza y belleza, en un bebé recién nacido, por ejemplo, o en la sonrisa de los niños. Sin embargo, la Biblia nos habla sobre la invisibilidad de Dios, y nos alienta y nos da la bienaventurada noticia de que Jesús, que es el único que Ve al Padre invisible, porque Está en el Padre, es Quien nos lo enseña y nos lo da a conocer. Por lo tanto, el que ve a Jesús, ve al Padre y quien ama a Jesús ama al Padre: “A Dios nadie le vio jamás, pero el Unigénito Hijo, que Está en el Seno del Padre, Él le ha dado a conocer” (Juan 1,8) El mismo Jesús le habla de esta característica de Dios a la Samaritana junto al Pozo de Siquem: “Dios es Espíritu, y quienes lo adoran, es necesario que lo adoren en Espíritu y en Verdad”. (Juan 4,24). La carne, por su fragilidad, por su mutabilidad (es decir porque se ve sometida forzosamente a cambios, a la degradación, al envejecimiento, y a la final putrefacción) porque quiere y ansía ser vista, puede ser engañosa, mientras que el espíritu, no. Por eso también es importante que no estemos buscando pruebas y manifestaciones físicas extraordinarias de la presencia de Dios: olores, colores, sabores, escarchas, nubes y otras “supuestas formas de revelación”, necesarias para quienes creen, juzgan y finalmente viven según la carne. Es necesario que también nosotros, como pueblo de Dios, maduremos en la fe. Jesús le enseña a la Samaritana y a nosotros, a través de Su Palabra, que antes de la Encarnación del Verbo, antes de que Dios se vistiera de humanidad, Él había decidido establecerse y morar en el Templo de Jerusalén. Pero después de Su Pasión, Su muerte, Su Resurrección y Ascensión al Cielo, La Adoración no sería nunca más lo mismo. No estaría restringida a un solo lugar: El Espíritu Santo vino a morar dentro de la Iglesia, y ésta puede Adorar a Dios ya en cualquier lugar, porque la presencia de Dios entre los hombres es espiritual y no física. Precisamente por eso decimos que Dios está en todas partes. Dios es invisible porque Es Espíritu y no carne. Por ser Espíritu, Dios no está restringido a un solo lugar, y por consiguiente, tampoco la Adoración lo está. Esto debemos tenerlo muy en cuenta, en especial cuando por causas de salud, de tiempo u otras limitaciones insalvables, no podemos adorarle en el Sagrario. No creamos que, por no poder llegar hasta allí, no estaremos ante la presencia REAL de Dios para adorarle desde donde estemos. Con esto, no queremos decir que no sea importante estar frente a la presencia física de Dios en el Tabernáculo, por supuesto que lo es. Sólo buscamos alentar a quienes eventualmente no puedan adorar a Jesús en la Eucaristía, a que adoren a Dios también desde sus hogares. En un pasaje del Antiguo Testamento, en el libro de Isaías, el profeta describe con detalle la forma en que vio a Dios: “El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado en un trono elevado y alto, y el ruedo de su manto llenaba el Templo. Por encima de él había serafines. Cada uno de ellos tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con las otras volaban. Y gritaban, respondiéndose el uno al otro: ‘Santo, Santo, Santo es Yahvé de los Ejércitos, su Gloria llena la tierra toda.’ Los postes de piedra de la entrada temblaban a la voz del que gritaba y la Casa se llenaba de humo. Yo exclamé: ‘¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros y vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yavé de los Ejércitos!’ Entonces voló hacia mí uno de los serafines. Tenía un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas, tocó con él mi boca y dijo: ‘Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada y tu pecado, borrado’.” (Is 6,1-7). Uno puede preguntarse entonces “si esto fue así, ¿Cómo es posible que Juan nos diga que nadie vio al Padre, sino Jesucristo? ¿Existe alguna incongruencia entre lo que nos enseña la Iglesia y lo que nos narra Isaías…? ¡Definitivamente no! La Hermenéutica (disciplina que indica y pone los principios sobre la interpretación de los textos de la Palabra de Dios, mostrando su coherencia interna y, sobre todo, marcando el camino de su comprensión para toda la Iglesia, pueblo de Dios), nos enseña y nos dice con respecto de esta cita y la invisibilidad de Dios, que Isaías en realidad solo describe vagamente que vio a Dios sentado en Su Trono con una túnica blanca que le llegaba hasta los pies, pero lo que realmente describe (porque es lo que realmente le fue mostrado), fue a los Ángeles que servían en el Trono de Dios. Aquí, lo que la hermenéutica nos dice, es que hablan los Ángeles del “Carácter de Dios” en cuanto a Su Santidad y Su Gloria, y esto, le hace darse cuenta a Isaías (mientras más crecía en el conocimiento del carácter de Dios), de su ser imperfecto, pecador y miserable, y de lo mucho que había caído y se había apartado de la Gloria de Dios. Es decir, que mientras más le eran mostrados, y más conocía la Misericordia y el Amor de Dios, más se veía a sí mismo y se conocía, y de esta forma, alcanzaba a verse cada vez más sucio y pecador ante la presencia de Dios. Lo que veía de sí mismo no era lindo. Esto es lo que en realidad nos hace meditar la Palabra con el texto propuesto. No hay, como vemos, ninguna incongruencia en la Biblia ni en la Doctrina de la Iglesia con respecto al Ser Espiritual de Dios, y por consiguiente, el que Sea Invisible. Notemos ahora cómo, lo que preocupaba a Isaías, al ver la grandeza, el amor y la misericordia de Dios, era el tener los labios impuros… Hermanos, es que los pecados de murmuración, y todo lo que se anida en el corazón, que trae la maledicencia (es decir, todo lo que nos lleva a hablar mal de los demás: la envidia, el celo, los resentimientos, la soberbia, el deseo de sentirnos más, de aparentar tener más claridad, más juicio, más santidad o más capacidad que los otros, de quienes mal-hablamos), todos los pecados de la lengua, son repugnantes ante el Trono del Señor e incompatibles con la Misericordia de Dios. DEBEMOS TRABAJAR EN CURARNOS DE ESE MAL DURANTE TODO ESTE AÑO. Para concluir con la Naturaleza Invisible de Dios, terminaremos diciendo que, “no es lo mismo hablar cara a cara con Dios, que VER la cara de Dios”. Muchos profetas y seres elegidos han hablado cara a cara con Él. Es decir, para la Biblia hablar cara a cara con Dios significa “hablar con Dios íntimamente” (Ver A.T Números 14,13-14)”. “Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Yahvé delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Yahvé: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33:18-23). Entonces, la verdad del Catecismo que nos enseña (por la Palabra de Jesús) que a Dios nadie lo ve y nadie lo ha visto jamás; nadie más que Jesús, que es Dios, es totalmente cierta. Dios Es Espíritu y es Invisible. “Tú, Mi alma orante, encuéntrame tranquila, serenamente en cada oración que tus labios repiten. Entra hacia tu pequeño corazón y lánzate hacia el fúlgido abismo del Mío. Aquí te espera siempre esta Divina Misericordia que clamas… Permanezco vivo, Me muevo entre ustedes. Esta es Mi pequeña y querida casita… ¡Oh, hombres, si supieran cuánto los amo y cómo quiero vivir entre sus familiares, pasearme por sus casa, llenarlos de Mí!… No Soy un Dios muerto. Resucitado, vivo, río, sufro y lloro entre ustedes” (CM-53).

Catequesis Primera y Segunda Semana (1-13-Feb-2016) Módulo II

II.- “Aprendiendo a ser Santos” Introducción al contenido de este segmento: Cada semana aprenderemos un poco sobre la Obra de Misericordia con la cual trabajaremos a lo largo de todo el mes. Los nombres de todas estas Obras contienen un verbo, porque requieren de acción de nuestra parte; es decir, necesitan de trabajo, de construcción, de realización. Deberemos cada semana, si nos es posible, realizarlas dentro de los Ministerios de servicio del ANE. Si no nos fuera posible hacerlo una vez por semana, se tratará de cumplir por lo menos una o dos veces durante el mes que toque estudiarlas, meditarlas y testimoniarlas con nuestra propia vida, trabajando a consciencia en ellas. Recordemos lo que nos decía Santiago: “Una fe sin obras está muerta en sí misma”. (Cfr. Stgo 2,17) Más gráfica para nosotros, la versión de la Biblia Latinoamericana nos dice que “la fe que no produce obras, muere solita”… ¿Quién quiere que, la poca fe que tenemos, muera sola…? La palabra “Santo” significa, en los términos Bíblicos, “separado”, “apartado”, “reservado”. A través de todo lo que vayamos aprendiendo, especialmente por medio de las Obras que vayamos realizando durante este Año Jubilar de la Misericordia, tratemos de hacer que Dios y la gente nos reconozcan por nuestro testimonio de vida: Que todos puedan ver, claramente, que hemos sido separados por Dios, de entre muchos, de las cosas del mundo, de los afanes propios de la materia y de a carne, porque somos de Él y a Él queremos parecernos, para alcanzar la semejanza al Padre en Cristo, con el poder del Espíritu Santo. Que nuestra conducta se vea separada de las costumbres mundanas y que seamos esa luz que ilumina el camino de otros, muchos, que van en busca y en pos de Jesús. “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”. (Papa Francisco, Bula Misericordiae Vultus). Es importante saber que, ahora que empezaremos a estudiar y meditar de poco en poco cada una de las Obras de Misericordia, comprendamos que el ejercicio de ellas, comunica gracias a quien las ejerce o las practica en bien de otro hermano. En el Evangelio de San Lucas, Jesús dice: “Da, y se te dará”. Es así, que ejerciendo las Obras de Misericordia, en beneficio de algún hermano necesitado, estamos cumpliendo la Voluntad de Dios, que nos pide que obremos así; damos algo nuestro a los demás, desprendiéndonos de aquello que podría gustarnos o incluso hasta hacernos falta, y con esto, el Señor nos promete que nos dará a cambio lo que nosotros necesitemos de verdad. Hay una frase que puede servirnos muy bien manera de recordatorio de cómo la Misericordia de Dios y Su Justicia, en beneficio de todos, obran a favor de las almas: “Da de lo que tienes para que merezcas recibir lo que te hace falta”. La Generosidad del Señor y Su Providencia, en todo ámbito de necesidad de las personas (espiritual, temporal, intelectual, material, etc.), es proporcional a la generosidad de cada alma en la respuesta a Dios, que siempre nos invita a la compasión y misericordia para con el hermano necesitado. Por otro lado, una manera de ir borrando la pena que nos merecemos, y que queda en el alma por nuestra culpa en los pecados cometidos, aunque éstos ya hayan sido perdonados a través de la Confesión, es mediante la práctica fecunda de obras buenas. Obras buenas son, por supuesto, las Obras de Misericordia. El Señor nos lo dice claramente en el Evangelio: “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7). Ésta es una de las Bienaventuranzas, uno de los caminos para alcanzar la felicidad eterna. Todos nosotros, debido a nuestra fragilidad humana, somos pecadores, y por lo tanto, todos necesitaremos de la Misericordia de Dios para alcanzar el Cielo. Siendo así, ¿por qué rechazaríamos ahora la posibilidad de alcanzar esa misericordia a futuro (cuando más la necesitemos, al encontrarnos cara a cara con Dios) practicando ahora la Misericordia con los demás? ¿No sería ésta acaso, la mayor expresión de irracionalidad, cortoplacismo y falta de previsión? Además, cada vez que ejercemos las Obras de misericordia, estas nos van ayudando a avanzar de manera directa en el camino al cielo, porque nos hacen ser más parecidos a Jesús, que es nuestro modelo, y pasó por el mundo haciendo el bien. En el Evangelio de San Mateo, Jesús nos dice que no juntemos tesoros aquí en la tierra donde les entra la polilla y se desbaratan, y los ladrones pueden entrar y llevárselos. Nos dice que juntemos tesoros para la vida eterna, para el cielo. Igual nos recuerda que ahí donde esté nuestro tesoro, ahí es donde estará nuestro corazón (Cfr. Mt 6,19-23). De manera que, si trabajamos para tener muchos bienes espirituales, estaremos dándole prioridad a aquello que vale de verdad y que perdurará por siempre. Cambiaremos los bienes temporales, por acumular bienes eternos. Iremos entonces aprendiendo y meditando lo que cada Obra de Misericordia en sí misma es. Contemplación de la Obra de Misericordia “Visitar a los enfermos” (Primer Subsidio): Este mes estaremos meditando sobre lo que significa “Visitar a los enfermos”. Obra de Misericordia corporal, que trata de una verdadera atención a los enfermos y ancianos, tanto en el aspecto físico, como en lo espiritual, invitándoles a acercarse a Dios, rezando con y por ellos, y lo mismo en el aspecto humano: haciéndoles un momento de compañía… El mejor ejemplo sobre esto, en la Sagrada Escritura, es el de la Parábola del Buen Samaritano, que curó al herido y, al no poder continuar ocupándose directamente de él, confió los cuidados que necesitaba a otra persona, a quien le pagó por sus atenciones y le ofreció pagarle más a su vuelta, si fuese necesario. (Leer ahora Lc 10,30-37). Jesús nos ha dicho que lo que hagamos con el hermano más necesitado, el más pequeño, es como si se lo hiciéramos a Él mismo (ver Mt 25,40). Es así que, donde hay sufrimiento, ahí está Cristo. Y en los enfermos esta el Señor, esperándonos a que vayamos a visitarlo y a consolarlo. Porque debemos saber que, la persona que está enferma, muchas veces se encuentra desmoralizada, decaída, perdiendo el valor y las fuerzas para luchar. Es entonces cuando el enemigo empieza a trabajar en la mente del hermano enfermo, para hacerle renegar en contra de “su suerte”, lo que conduce a renegar en contra de Dios, su Misericordia y Su Amor. El alma, en ese momento, está en una situación de vulnerabilidad, de peligro: se siente abandonada y sola, pero al mismo tiempo, por gracia de Dios está muy sensible al amor y a las muestras de compasión que los demás pudieran tener para con ella. En la enfermedad, el alma pasa por diferentes momentos y estados de ánimo, pero se podría decir que “el verdadero dolor, es el que se sufre sin amigos”. O como dice el adagio escandinavo: “una tristeza compartida, es media tristeza”… Es evidente que los enfermos tienen constantes molestias físicas. Aun así, existe un dolor más profundo y más desgarrador que el físico. Es el dolor de la soledad y de la indiferencia. Nuestra Iglesia Católica, quiere siempre seguir la enseñanza y el ejemplo de Jesucristo, que obraba siempre con especial predilección a favor de los más enfermos y necesitados, siendo éstos sus consentidos y siendo en ellos sobre quienes la compasión de todo un Dios se desbordaba en toda clase de curaciones, gracias y beneficios. Por eso la Iglesia ha querido desde siempre manifestar su cercanía a todas aquellas personas que de una manera u otra, están enfermas y que necesitan, a través de Ella, contemplar el rostro amable de un Dios, que al hacerse Hombre, nos comprende perfectamente y se compadece de nuestras debilidades. De hecho, aunque nunca se lo diga, lo que hoy conocemos como hospitales, centros de salud, clínicas y/o sanatorios, son una institución creada por la Iglesia Católica, que siguiendo el ejemplo de la Parábola del Buen Samaritano, comenzó a cuidar de los enfermos en “posadas” especialmente destinadas a tal fin, con personas preparadas especialmente para atender a los enfermos, etc. Es así, que esta Obra de Misericordia hoy, procura mover y promover a todos los católicos en el mundo, para que, de acuerdo con sus posibilidades, se acerquen a los hospitales, albergues de ancianos y casas hogar, donde haya enfermos del alma o cuerpo, y ofrezcan con su presencia, un poco de aliento, cariño y compañía a quienes lo necesitan. En este año extraordinario Jubilar, y siendo particularmente el “Jubileo de la Misericordia”, qué mejor oportunidad nos brindaría el Señor, para buscarlo a Él en los enfermos. En este mundo convulsionado por la falta de tiempo, el egocentrismo y el narcisismo; la cultura del individualismo y la secularidad de todas las Instituciones, donde el dinero parece ser lo más importante, donde hay médicos que operan sin necesidad, sólo por ganar dinero; enfermeros que maltratan a los pacientes, familiares que olvidan a sus ancianos… es necesario que los cristianos demuestren su grandeza de alma, pensando por unos momentos en quienes sufren, dedicándoles un par de horas de su semana, que tiene 168. Ministerio de Servicio del ANE para participar y aprender de él: “Salud de los Enfermos” (Primer subsidio) El Apostolado de la Nueva Evangelización, en su misión de llevarle almas a Dios e inflamar al mundo a través de una Cruzada de Amor y Misericordia, fomenta como acciones principales, las Obras de Misericordia Corporales y Espirituales. Es por eso, que el Apóstol de la Nueva Evangelización (miembro del ANE), no puede quedarse estático ni con una actitud fría y desinteresada ante este llamado del Señor de ver por aquellos hermanos que sufren y más necesitan de ayuda. El miembro del ANE, es un sujeto “que se evangeliza para ser evangelizador”. Es aquel que tiene como tarea primera, crecer en el conocimiento y el amor a Dios, para que por estos conocimientos y ese amor, adquiera los valores de Jesucristo, los haga suyos y pueda transmitirlos. Es su labor principal, presentar bien el mensaje del Evangelio para que los evangelizados valoren la fe como un don atractivo y quieran alcanzarlo para vivirlo. El trabajar en un ministerio, especialmente en el de Salud de los Enfermos, no es un simple pasatiempo o una cuestión sentimental. Se trata de un llamado especial de Dios, que les hace a ciertas almas, y que en su apertura de corazón para escuchar la voz del Espíritu que las llama, aceptan la invitación de ser testigos del amor de Dios y de su misericordia para con el que sufre. Estos Apóstoles, contestan a ese llamado con una respuesta de “vida en acción”, que teniendo una solida base en la roca que es Cristo por la oración, traducen el llamado en Vocación. En el ANE, los Apóstoles son evangelizadores que tienen como objetivo “iluminar el camino”, a ejemplo e imitación de Jesús. Llevan la Buena Nueva a todo hermano que se encuentre en alguna situación difícil y de dolor, y con la espiritualidad que los caracteriza (eucarísticos-marianos), enseñan el arte de vivir en la fe, la esperanza y la caridad, teniendo a María como Madre que los acerca y lleva a Jesús, diciendo: “Hagan lo que Él les diga” (Juan 2,5). En el Ministerio de Salud, los Servidores del ANE llevan esa misericordia y compasión a aquellos hermanos que se encuentran enfermos del alma o del cuerpo. Son portavoces y emisarios del mismo Jesús, que quiere darse a los que sufren y necesitan sentir que Él, que es Dios y lo puede todo, se encuentra junto a ellos para consolarlos, animarlos y darles la paz en ese momento en el que las emociones y estados de ánimo traicionan. El hermano enfermo necesita ver, en el servidor del ANE, el rostro misericordioso de Jesús. Para esto, es necesario que el servidor en este ministerio, de manera muy especial, lleve una vida de compromiso con la Obra y de responsabilidad en su vida espiritual, que le permita estar en el mayor estado de gracia que sea posible, para llenarse de Dios y poder transmitirlo al enfermo. Bien se dice que nadie puede dar lo que no tiene. Su presencia en el lugar donde se encuentra el enfermo, debe traer paz al hermano visitado. Debe de llevar consigo esa paz que solamente Jesucristo da a sus hijos que la quieren y la llevan consigo, para transmitirla y hacerla extensiva a aquellos que igualmente están abiertos a recibirla y acunarla en su corazón. “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina!” (Isaías 57,7). Lo que el servidor del ANE debe hacer es conocer a Jesús, vivirlo y tener una relación intima con Él. Esta experiencia interior de la presencia viva y actuante de Cristo en su vida, es la que debe de anunciar y llevar al enfermo, para darle aquella fortaleza que éste necesita para aumentar, por Obra del Espíritu Santo, su fe, y convertir esa experiencia de dolor en una oportunidad para purificar sus faltas, para unirse al dolor de Jesús que salva y libera. Para el Apóstol de la Nueva Evangelización que ha dicho “sí” a Dios, frente a este llamado “vocacional” de amar y servir al hermano enfermo, es de imperiosa necesidad el que su experiencia de fe y de amor a Dios se haga cada vez más grande y profunda. Tanto así, que la gracia de la Santidad de Dios fluya a través de él, y contagie al enfermo, con su testimonio y evangelización, la alegría, la paz, el gozo, la paciencia, la serenidad, la confianza y la esperanza que Jesús brinda hoy, a través de aquellos que, unidos a Él, llevan la Buena Nueva a todos, como una necesidad de comunicar el amor de Dios por los hombres, especialmente, como hemos dicho, de los enfermos. Como dice Pablo, “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es para mí una necesidad imperiosa. ¡Pobre de mí si no anuncio el Evangelio!”. (1Cor 9,16) Virtud general del mes de Febrero: Pobreza de Espíritu. Breve semblanza de la Biografía de San Padre Pio (Primera parte): PADRE PIO 004 Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la Crucifixión. Él ya fue conocido en el mundo como el “Fraile estigmatizado”. El Padre Pío, al que Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los muchos testimonios sobre su gran santidad del Fraile, llegan hasta nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud. Sus intercesiones providenciales cerca de Dios, fueron para muchos hombres causa de sanación en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu. El Padre Pío de Pietrelcina, que se llamaba Francisco Forgione, nació en Pietrelcina, en un pequeño pueblo de la provincia de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Nació en una familia humilde donde el papá, Grazio Forgione, y la mamá, María Josefa Di Nunzio, ya tenían otros hijos. Con el pasar del tiempo, pudo realizarse para Francisco lo que fue el más grande de sus sueños: consagrar totalmente la vida a Dios. El 6 de enero de 1903, a los dieciséis años, entró como clérigo en la orden de los Capuchinos. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910. Así inicio su vida sacerdotal, que a causa de sus precarias condiciones de salud, se desarrollará primero en muchos conventos de la provincia de Benevento. A partir del 4 de septiembre de 1916 llegó al convento de San Giovanni Rotondo, sobre el Monte Gargano, dónde se quedó hasta el 23 de septiembre de 1968, día de su sentida muerte. En este largo período, el Padre Pío iniciaba sus días despertándose por la noche, muy antes del alba, se dedicaba a la oración con gran fervor, aprovechando la soledad y silencio de la noche. Visitaba diariamente por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa, y de allí siempre sacó las fuerzas necesarias para su gran labor con las almas, al acercarlas a Dios en el Sacramento Santo de la Confesión. Confesaba por largas horas, hasta 14 horas diarias, y así salvó muchas almas Por años, de distintas partes del mundo, los fieles acudieron a ver a ese sacerdote santo y estigmatizado, para conseguir su potente intercesión cerca de Dios. Luego de cincuenta años experimentados en la oración, en la humildad, en el sufrimiento y en el sacrificio, el Padre Pío realizó dos grandes iniciativas en dos direcciones: una vertical, hacia Dios, con la fundación de los “Grupos de ruego”, hoy llamados “grupos de oración” y la otra horizontal hacia los hermanos, con la construcción de un moderno hospital: “Casa Alivio del Sufrimiento.” Reto/Tarea del mes de Febrero Visita a un enfermo; háblale, escúchalo, pasa tiempo con él, muéstrale tu cariño. Reza por él y con él la Coronilla de la Misericordia… En caso de no poder ir a visitar a algún enfermo, debido a dificultades personales, visita una hora al Santísimo, la mayor cantidad de días que puedas en la semana, y pide por todos los enfermos que conozcas y por los enfermos del mundo entero. Gana Indulgencia plenaria o temporal (según se pueda, y observando las disposiciones para ganarla) por un alma del Purgatorio, que en su vida haya renegado de Dios a causa de la enfermedad que padecía.   PC-38 Jesús:   EVANGELICEN CON SU VIDA SANTA Hijita amada, quiero que le digas a Mi hijo NN que estoy profundamente complacido con su deseo de acercarse a Mí, de buscarme, de encontrarme. Yo aprecio los esfuerzos, no son fallidos, no son fracasos… Yo escucho sus plegarias, Yo amo a cada uno de ustedes como si fuera uno solo en el mundo, como a Mi único hijo. Tengo muchas cosas para ustedes, muchos regalos, y necesito que ambos se vayan preparando en una vida de oración, sacrificio y entrega. Evangelicen con su vida santa, den testimonio de Mí, de que Mi presencia no es de ayer, sino de hoy, de siempre… Todo esfuerzo por alcanzar la humildad de corazón, la caridad con el prójimo, será premiado con los mayores dones. Es la hora en la que él reza su Corona de Misericordia, dile que hoy, Yo oro por él… Oracion para rezar toda la Semana: (Esta oracion puede ser rezada diariamente, solos o en comunidad). Oh Dios Eterno, en Quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasion inagotable, vuelve a nosotros Tu Mirada Bondadosa y aumenta Tu Misericordia en nosotros, para que en momentos dificiles, no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu Santa Voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. Tu que Vives y Reinas por los siglos de los siglos, Amen. 3 Aves Marias. (Del Diario de Santa Faustina Kowalska). Lema de ANE General para el año Jubilar: ¡Mostremos al mundo el Rostro Misericordioso del Padre, a través de nuestra Conversión, nuestro Compromiso, nuestra Comunión, nuestra Ayuda y Solidaridad!

Subsidio Completo primera y segunda semana

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SUBSIDIO COMPLETO-1- 31-ENE-13-FEB-2016

Il Santo Padre Pio

El Santo del mes: Padre Pío de Pietralcina