Consagrarse a Jesús a través de la Virgen María

¿Cuántas veces en tu vida te has propuesto “firmemente” realizar un cambio de rumbo radical y definitivo? ¿Cuántas Navidades y Año Nuevos, cuántas Cuaresmas y fiestas de Pentecostés han pasado, sin que de verdad consigas hacerlo…?

Sagrados Corazones (1)Los Sagrados Corazones de Jesús y de María nos señalan el camino de la perfección cristiana, pues en ellos se encarna el verdadero secreto de la felicidad: Hacer la Voluntad de Dios.

Nadie, como Jesús y María, se entregaron con mayor convicción, dedicación y amor a cumplir la Voluntad del Padre.

Por lo tanto, consagrarte a Jesús a tarvés de María, según el método de San Luis María Grignión de Montfort, te ayudará a renovar, de una manera profunda y definitiva, tu entrega personal a Dios, a través de una intensa preparación de 33 días

La fórmula de “Consagración Total a Jesús por María” de San Luís María Grignion de Monfort, no se debe tomar a la ligera. Esto queda probado por el hecho de que el mismo Santo aboga por una seria preparación, que consiste en doce días preliminares, para que el alma trate de vaciarse del espíritu del mundo, que es todo lo opuesto al Espíritu de Jesucristo. A estos, seguirán tres semanas de oración y meditación, durante las cuales el alma buscará un mejor conocimiento de sí misma (primera semana), de María (segunda semana) y de Jesucristo (tercera semana).

En esta página encontrarás toda la explicación sobre ese proceso, y el material completo para que puedas prepararte y realizar esa Consagración.

Si ya te hubieras consagrado según este método, ya sabes de lo que se trata, y puedes perfectamente volver a hacerlo, para avanzar un paso más en el camino hacia Dios.

 

 

Todo lo que necesitas saber acerca de la Consagración que te proponemos:

¿Cuántas veces en tu vida te has propuesto “firmemente” realizar un cambio de rumbo radical y definitivo? ¿Cuántas Navidades y Año Nuevos, cuántas Cuaresmas y fiestas de Pentecostés han pasado, sin que de verdad consigas hacerlo?

¡Ánimo! Nos ha sucedido a todos… Y aunque dicen que “mal de muchos es consuelo de tontos”, vaya que de alguna manera nos tranquiliza saber que lo que nos pasa es bastante “normal” y frecuente.

¡Cuántas veces no hacemos el bien que queremos, sino el mal que detestamos!, como decía el mismo San Pablo… (Cfr. Rom 7,14 y ss.). Y es que eso nos ocurre a todos (o a casi todos), por nuestra naturaleza caída; porque, como dice Pablo, al ser hombres de carne, estamos “vendidos al pecado”…

Pero cuando prevalece en nosotros la pureza de intención, y fundamos nuestra esperanza en el Señor, Él mismo va poniéndonos al alcance valiosos instrumentos para obtener Su Gracia; en primer término, por supuesto, a través de los Sacramentos.

Precisamente en esta oportunidad, queremos compartir contigo un valiosísimo escrito; un documento reconocido por la Iglesia Católica y recomendado por Juan Pablo II para el crecimiento espiritual de quienes ciertamente desean avanzar en el camino de la fe y la santidad.

El “Tratado de la Verdadera Devoción a María” es un libro que supuso un viraje decisivo en la vida de Karol Wojtyla, y de muchas almas a lo largo de la historia. Naturalmente, también puede servirte a ti…

En la misma introducción de la obra leemos lo siguiente: “Este libro ha sido escrito por un san y ya ha formado otros San. Ahora está en tus manos, porque también tú puedas convertirte en San…”

Este fundamental documento, de San Luis María Grignion de Montfort, te ayuda a renovar, a través de una intensa preparación, la entrega a Dios que debiera ser nuestro principal destino, a partir del bautismo.

En efecto, si al bautizarnos renunciamos al pecado, hacemos un compromiso con Cristo y entramos en Él y en Su Iglesia, por el deseo amoroso de nuestros padres y padrinos; al hacer voluntaria y conscientemente esta consagración ahora, ya como adultos, renunciaremos consciente y definitivamente al pecado, renovando voluntariamente las promesas del bautismo, y así nos entregaremos plenamente a Dios en Jesucristo, por medio de María.

La consagración es una experiencia espiritual que tiene toda la fuerza para elevarte a una visión distinta de las cosas. Si te animas a hacerla, es posible que inicialmente no comprendas, o no aprecies en toda su magnitud a lo que te conducirá esta práctica, pero estamos seguros de que el Señor, con el transcurso del tiempo, irá haciendo lo Suyo, y tu corazón se unirá de un modo definitivo a Su Sacratísimo Corazón, a través del Inmaculado Corazón de María.

Tan cierto es esto, que el mismo San Luis María Grignion de Montfort escribe en este tratado al que nos referimos: “Infinitamente más de lo que aquí te digo, te enseñará la experiencia; y tantas riquezas y gracias hallarás en la práctica, si eres fiel en lo poco que aquí te digo, que te quedarás sorprendida y con el alma llena de júbilo” (SM 52 “Preparación para la Consagración Total”)

Nos consagramos a través de María porque nadie, ningún alma de hombre mortal, sometió su corazón a la Voluntad de Dios de una manera más pura y completa que la Santísima Virgen… Por eso es la Madre de la Iglesia, y por eso fue que Jesús, a la hora de su muerte, la entregó a Juan, y a todos nosotros a través de él, como la más sublime guía para llegar al Cielo.

Indudablemente, la consagración no es una “receta mágica” para obtener la salvación, pues tal receta no existe, y te mentiríamos si así te la presentáramos ahora, pero de algo sí puedes estar seguro: Si te consagras y eres fiel a tus promesas, con la gracia de Dios profundizarás tu conversión hacia Cristo, para poder llegar un día al Cielo.

Esperamos en Dios que así sea, y te ayudaremos con nuestras oraciones para lograrlo.

Si nos tomamos en serio la religión, estaremos todos de acuerdo en que necesitamos andar por el camino de la santidad, y mejorar día a día nuestra manera de obrar, de hablar y de pensar.

Pero sucede que muchas veces no encontramos la manera de cambiar todo aquello que nos hace daño ante los ojos de Dios, de nuestros semejantes, y ante nosotros mismos. Más aún, la mayoría de las veces ni siquiera somos conscientes de qué es lo que está mal; pero de vez en cuando nos sentimos indignos de recibir tanta bondad, tanta gracia y bendición de parte de Dios.

Es que verdaderamente tenemos tanto para agradecer al Señor… ¡tanta maravilla…! El amor del esposo o la esposa, de los hijos, de los padres, de tu novio o novia, de tus hermanos, de algún otro ser querido… De verdad es el Señor quien te ama a través de esas personas, es Él quien quiere estar en todo lugar abrazándote. Siente a Jesús pues así, como el Ser más tierno que te protege y que quiere ser tu amigo siempre.

¿Y cómo responder a esta “magia” infinita? Hay una sola forma: ¡Correspondiendo al Amor, con amor!

A pesar de las apariencias, no pretendemos venderte un producto, amigo hermano en Cristo… Lo que queremos es que te enamores de Jesús, sencillamente porque Él está enamorado de ti, aunque tal vez en un arranque de acertada y sana humildad creas que no lo mereces…

Por eso te proponemos que te consagres a su amor misericordioso. Y te ofrecemos la herramienta que necesitas para hacerlo: Conságrate totalmente a Jesús a través del inmaculado Corazón de su amadísima Madre, ya que, por medio de esta práctica humana y divina, darás toda la gloria al Señor.

Eso sí, hay un requisito esencial: Debes poner todo de tu parte, y estar realmente dispuesto a luchar contra el pecado; introducirte y mantenerte en un estilo de vida que te permita caminar de acuerdo con los designios y la voluntad del Corazón de Jesús.

Él así lo desea, quiere que perfeccionemos nuestra vida cristiana cada día: “Si me aman, guardarán mis mandamientos.” (Jn 14,14) “Sean perfectos como vuestro Padre que está en el Cielo es perfecto” (Mt 5,48). “Quien dice que permanece en Él, debe vivir como vivió Él.” (1ª de Jn 2,6)

Si te traemos estas citas bíblicas ahora es para recordarte el deber que como bautizados tenemos de buscar la santidad, y para que tomes conciencia del valor y la inmensa ayuda que puede brindarte la consagración en la consecución de esta meta, que debiera ser el propósito de todo bautizado.

Sin embargo, es importante que sepas también el enorme compromiso que una consagración conlleva, ya que luego debes imitar la vida que tuvo Jesús y la vida que vivió María. La luz que brilló en los corazones de Jesús y de María fue el deseo, absoluto y permanente, de hacer en todo la voluntad del Padre. Esa deberá ser tu meta también una vez que te hayas consagrado.

Si de verdad tienes este propósito, debes saber que la disponibilidad de tu alma permitirá a nuestra Madre hacer de ti una prolongación de Sí misma, para presentarte después ante el Señor, pues Ella será la intercesora en tu conversión voluntaria.

Como dice San Luis María, “Este compromiso de vida, estimulado constantemente por un conocimiento vital de la madre de Dios, se traduce a su vez en una verdadera y permanente relación íntima con el corazón inmaculado de María”. (“Preparación para la Consagración Total”)

La consagración es una promesa de amor que se hace a Jesús, a través de la cual se le ofrece todo lo que uno es, lo que uno tiene y hace; todo a través del Corazón Inmaculado de la Virgen María, para que por gracia de estos dos Corazones, cada uno de nosotros viva plenamente entregado a la voluntad del Padre.

La meta de toda consagración es Jesús; en este caso, la Virgen María es el medio eficaz para alcanzar mayor unión con Cristo y es una fuente de protección maternal contra Satanás.

Está claro que no podemos separar a Jesús de María, así lo enfatiza nuestro querido Papa: “Nuestra relación interior con la Madre de Dios dimana orgánicamente de nuestra vinculación al misterio de Cristo…” (Cfr. Testimonio de Juan Pablo II, en relación con la Preparación para la Consagración Total, según San Luis María Grignion de Montfort)

Este es el camino que buscamos quienes hacemos la consagración que aquí te proponemos: Acercarnos a Jesucristo a través del amor de la Santísima Madre y consagrarnos enteramente a Él.

Sabemos conscientemente entonces, que esto significa vivir fuera del pecado, obedeciendo a los mandamientos que Jesucristo nos dejó, ratificando nuestra fe y “construyendo Iglesia” al tratar de ser cada día más santos.

 

Es importante ante todo considerar que la “Consagración Total a Jesús por María”, de San Luis María Grignion de Montfort, no se debe tomar a la ligera, como no se puede tomar a la ligera cualquier otra consagración; pero si hacemos énfasis en ello es porque esta práctica, en especial, requiere de una preparación profunda, de mucha seriedad y responsabilidad. En síntesis: Hay que estar bien convencido para hacerla.

La etapa preliminar en la preparación, necesita 12 días completos, para que el alma pueda desligarse de “lo mundano”, que es todo lo opuesto al espíritu de Jesucristo.

Este período es de suma importancia; sin embargo puede variar, en cuanto al tiempo se refiere, de acuerdo con las necesidades de cada persona que se quiera consagrar, así como de las circunstancias espirituales en las que se encuentre. (Por allí habrá quienes consideren que necesitan más o menos tiempo para “vaciarse”, reconocer lo que se debe cambiar y romper las ataduras).

Después vienen 3 semanas de oración profunda y meditación: En la primera semana, el alma tratará de conocerse verdaderamente a sí misma, en la segunda semana, se buscará un mayor conocimiento de María, y en la tercera, conoceremos a Jesucristo.

Son 33 días durante los cuales el alma se prepara intensamente para dar un vuelco decisivo en su vida. El día trigésimo tercero, que debe coincidir con una de las principales fiestas Marianas o con la festividad de San Luis María, se hará finalmente la consagración.

 

Puedes consagrarte en 6 distintas fechas a través del año:

– El 2 de febrero, fiesta de la Virgen de la Candelaria y de la Presentación de Jesús en el Templo: Inicia la preparación el 31 de diciembre.

– El 25 de marzo, fiesta de la Anunciación de la Virgen: Inicia la preparación el 20 de febrero.

– El 28 de abril, fiesta de San Luis María Grignion de Montfort: Inicia la preparación el 26 de marzo.

– El 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel: Inicia la preparación el 28 de abril.

– El 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen María a los Cielos: Inicia la preparación el 13 de junio.

– El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de María: Inicia la preparación el 5 de noviembre.

Elige tú la fecha que mejor te parezca y más te convenga, teniendo en cuenta que deberás prepararte con 33 días de anticipación, dedicando aproximadamente entre 10 y 20 minutos diarios al proceso de “preparación” para tu Consagración, en las 4 etapas que comprende, de acuerdo con el siguiente esquema:

Para consagrarte el 2 de febrero 25 de marzo 28 de abril 31 de mayo 15 de agosto 8 de diciembre
Inicio Primera Parte: Vaciado del Espíritu 31 de diciembre 20 de febrero 26 de marzo 28 de abril 13 de junio 5 de noviembre
Segunda Parte: Conocimiento de sí mismo 12 de enero 4 de marzo 7 de abril 10 de mayo 25 de junio 17 de noviembre
Tercera Parte: Conocimiento de María 19 de enero 11 de marzo 14 de abril 17 de mayo 1° de agosto 24 de noviembre
Cuarta Parte: Conocimiento de Jesucristo 26 de enero 18 de marzo 21 de abril 24 de mayo 8 de agosto 1° de diciembre

 

 

 

 

 

A Continuación te ofrecemos una DESCRIPCIÓN del trabajo que deberás ir realizando, paulatinamente, durante los 33 días de preparación para tu consagración:

Primera parte. Los doce días preliminares: Descubriendo el espíritu del mundo
“El espíritu del mundo, consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al espíritu de Jesucristo, que es también el de María” (“Preparación para la Consagración Total “según San Luis María Grignion de Montfort Pág.8).
En esta etapa, trataremos de hacer un profundo examen de conciencia. Evaluaremos cómo anda nuestra alma y de cuántas cosas del “mundo” debemos liberarnos o desapegarnos.
Para ello, será muy provechoso que nos acerquemos frecuentemente en estos días al Santísimo Sacramento, pidiéndole al Señor, presente en el Sagrario, que nos infunda mucha luz en el discernimiento de lo bueno y de lo malo. A través de la oración permanente, podremos poner en blanco nuestra mente e ir abriendo la puerta de nuestro corazón al Rey de reyes.
Limpiaremos aquel lugar en el que queremos que Jesús sea acogido. “Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe” (“Preparación para la Consagración Total” según San Luis María Grignion de Montfort Pág. 8)
Se recomienda leer meditando en estos días el Capítulo 5 del Evangelio según San Mateo, muy especialmente los versículos 1al 19 y el 48; así como Mt 6,1-15 y 7 1-14.

Segunda parte. Primera Semana: El Conocimiento de sí mismo
Al entrar en esta primera semana, ya sabemos el tamaño de “cola” que arrastramos, cuánto llevamos sobre nuestras espaldas, cuánto de lo mundano nos tiene atrapados. Entonces deberemos arrepentirnos de todos nuestros pecados, pues es de suponer que ya habremos tomado plena conciencia de nuestra condición pecadora y mezquina.
Lo importante, en todo caso, es recordar que no estamos solos en esta difícil prueba, pues ahí nos espera nuestra amadísima madre que quiere consolarnos. ¿Qué madre no escucha con amor a su hijo? Pues mucho más lo hará una madre ejemplar como María, la bienaventurada “Madre de las madres”.
Postrémonos a los pies del Señor pidiéndole a María que le haga llegar todas nuestras oraciones, nuestro arrepentimiento. Supliquémosle a Dios, a través de María, el perdón por todos nuestros pecados, nuestras ofensas y nuestras culpas.
Pidámosle un profundo y sincero deseo de renunciar a nuestra propia voluntad y de cambiar, pues como dice Tomás Kempis, “necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre…porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte a la voluntad de otros” (Imitación de Cristo, libro III, Cap. 13)
La entrega y el sólo deseo de tener un firme arrepentimiento, te mostrarán el estado al que quedaste, reducido por tus pecados. Jesús y María te permitirán ver entonces que, aunque “no hayas matado a nadie”, en verdad eres menos bueno de lo que creías.
Tenemos que estar convencidos de nuestras miserias, pues ese será el verdadero conocimiento de nosotros mismos. Deberemos analizar esos pecados recurrentes: esas mentiras “inofensivas”, esos ojos que no se cansan de ver, esa lengua que no para de hablar mal, esos pensamientos que nos alejan del Bien… Ese egoísmo que tiene tantas maneras de aflorar e impedirnos ser más solidarios con los que nos necesitan…
Junto a la Virgen, querido hermano, querida hermana, encontrarás la esperanza necesaria para no desesperar al verte sin maquillajes. A través de su inmenso amor, Ella te irá dando la luz para que te conozcas a ti mismo, para aceptar tus errores con la verdadera intención de superarlos y para aceptar la voluntad del Padre sin objeciones.
Se recomienda en esta segunda etapa leer con frecuencia (mucho más de una vez) el Evangelio de San Lucas, Capítulos 11; 13; 16; 17 y 18. Muy especialmente, los siguientes pasajes 11,1-10; 13,1-15; 16,1-18; 17,1-10; 18,15-30.

Tercera parte. Segunda Semana: El conocimiento de María
Hay tanto qué meditar y qué decir sobre María, que podríamos llenar muchas hojas; por eso se hace muy difícil resumir brevemente el significado y la importancia de su existencia en nuestras vidas.
En esta semana, acercándonos ya a la etapa final de nuestra preparación, nuestra amada Madre nos invita a despojarnos de todo aquello que nos impide hablarle con sinceridad y plena confianza para pedirle su intercesión.
María quiere, a través de su amor maternal, recostar en su regazo a cada uno de sus hijos confundidos.
Va a brindarte, en un angelical y tierno abrazo, toda la seguridad que necesitas para pedir el perdón y así reconciliarte con Dios Padre y con su amado Hijo Jesucristo.
“Tenemos que unirnos a Jesús por María, ésta es la característica de nuestra devoción…”, nos dice San Luis María Grignion en la Pág. 52 de la “Preparación para la Consagración Total”. De allí la necesidad de conocer a María verdaderamente: de apreciar a María la Virgen, la mujer, la madre, la amiga, la confidente; el eje de nuestra Fe; hermana, luz, misericordia, bondad, pureza, inocencia, lealtad… A esa María que encierra en sí el mejor ejemplo de vida al que todos deberíamos seguir.
Aunque muchos la veneramos o respetamos, no todos le damos la importancia que Ella tiene en el camino de nuestra santificación; no le permitimos actuar en nuestras vidas con el Poder que el Altísimo le ha conferido como mediadora, intercesora y protectora de la Iglesia.
En esta tercera etapa de nuestra preparación, deberemos esforzarnos por imitar la grandeza y humildad de la Reina del Cielo. Vamos a reconocer en ella el molde perfecto en el que podemos ser moldeados y de esta manera, hacer nuestras sus intenciones y disposiciones.
Pero como nos lo advierte el santo autor, “…no lo conseguiremos sin estudiar la vida interior de María, o sea sus virtudes, sus sentimientos, sus acciones, su participación en los misterios de Jesucristo y su unión con Él”. (Obra Citada Pág.53)
Si es posible durante toda tu preparación, pero de un modo especial en esta tercera parte, te recomendamos el rezo diario del Santo Rosario.
Después de rezarlo, cuando puedas, lee los Capítulos 1 y 2 del Evangelio de San Lucas; poniendo especial atención a los siguientes versículos: Cap. 1,26 al 56 y Cap. 2,15 al 35 y 42 al 52. También se recomienda la lectura del Evangelio de San Juan, Capítulo 2, versículos 1 al 11 y Capítulo 19, 25 al 30.

Cuarta parte. Tercera Semana. El conocimiento de Jesucristo
En este periodo conoceremos a Jesús, al Hombre-Dios, que habiendo vencido a Satanás y a sus tentaciones, al mundo y a la misma muerte, se convierte en nuestro Señor.
Reflexionaremos también sobre su vida interior, las virtudes y los actos de su Sagrado Corazón. Meditaremos especialmente en su infancia y en su vida pública: la relación que tenía con la gente que lo seguía, sus parábolas, milagros y sanaciones…
Este conocimiento, nos conducirá al fin último, que es su amor, es su presencia en nuestras vidas. Así lo sostiene Grignion de Montfort: “Jesucristo nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, debe ser el fin último de nuestras devociones; a no ser así, serían falsas y engañosas. Jesucristo es el alfa y el omega, el comienzo y fin de todas las cosas” (Obra Citada, Pág.87)
Se recomienda leer meditando profundamente el Evangelio según San Juan, Capítulos 14, 15, 16 y 17, y el Evangelio según San Mateo, Capítulos. 26 y 27.

Sabemos conscientemente que nacimos con inclinación hacia el pecado, esa es nuestra naturaleza caída, tal cual lo relata el Génesis. También lo dice Job: “Tentación, es la vida del hombre sobre la tierra.” Y tantos otros pasajes bíblicos…
Muchos se preguntarán por qué hablamos de tentaciones en esta nota, si el que la lee es justamente quien quiere deshacerse de ellas. Pero, aunque no lo hayamos pensado, es de allí de donde no se puede salir tan fácilmente, porque hay pequeñas y grandes ataduras que nos van estirando y envolviendo. Muchas veces no las aceptamos, o tal vez ni las percibimos.
En aquella primera faceta de “vaciado del espíritu mundano” de los primeros doce días, al que se hace referencia, es donde podemos quedarnos estancados, por no poder o no querer renunciar a aquellas “tentaciones”, que con tanta facilidad pueden convertirse en pecados.
Sabemos que todo aquello que nos conduce al bien, en este caso, la Consagración, se constituye en motivo de molestia para el maligno, por ello seguramente no faltarán las piedras de tropiezo en este arduo camino. Y esos obstáculos se verán reflejados en tentaciones, leves o fuertes, que irán probando permanentemente la fe que tenemos en nuestro verdadero Dios.
San Luis María nos dice que: “El principio de toda tentación es la inconstancia del ánimo y la poca confianza en Dios” (“Preparación para la Consagración Total” según San Luis María Grignion de Montfort Pág.24)
Por tanto, cada uno debe tener cuidado y velar en oración. Debemos intensificar nuestra entrega a Dios para no dejar entrar al enemigo en nuestros planes de santificación; y esta práctica comprometedora no será la excepción.

Conviene que inicies esta preparación con una confesión, y que igualmente, una vez concluidos los treinta y dos días, te reconcilies nuevamente con Jesús a través del sacramento del Perdón.
Ya renovado y dispuesto a comenzar un camino limpio, vas a recibir la comunión con la intención de entregarte totalmente a Jesucristo, en calidad de “esclavo de amor”, por medio de María.
Es conveniente tener lista la consagración escrita o impresa en un papel, ya que después de recibir al Señor en la Eucaristía, tendrás que repetirla frente a Él.
En la práctica, es importante para cada uno de nosotros “pagar” a Jesús y a la Virgen algún tipo de tributo para resarcir las faltas que tuvimos a lo largo de nuestra vida: Todas las infidelidades vividas, el renegar de Dios, el no aceptar Su voluntad, etcétera. Estos errores tienen que ser remediados…
El tributo que mencionamos, dependerá de la devoción y capacidad de cada persona, y de cuánto quiera ofrecer a Dios por su perdón. Puede ser un ayuno, una mortificación, una limosna o lo que uno quiera. Lo importante de todo esto, es la entrega y el amor con que cada quien lo haga.
Nuestro amado Dios conoce nuestro arrepentimiento y Su misericordia siempre será más grande que cualquiera de nuestros pecados.
Finalmente, recordamos que cada año deberá renovarse esta consagración en la misma fecha. No es necesario que se haga toda la preparación nuevamente, pues es de suponer que a partir de que nos Consagremos, nuestra vida habrá cambiado de rumbo, y tendrá como principio y fin el servicio a Jesucristo y a nuestros hermanos. Sion embargo, si deseas, puedes hacer la preparación cuantas veces consideres que lo necesitas.
La “Preparación para la Consagración total”, según Luis María Grignion de Montfort, trae una meditación y una oración para cada uno de los 33 días que dura.
Que Dios te bendiga y nuestra amada Madre María interceda por ti acompañándote en el camino de tu salvación.

1.- A Jesucristo, la Sabiduría encarnada por medio de MARÍA (Tratado de la Verdadera Devoción pág. 176)
Arrodillados ante Dios, en voz alta, y con todo el corazón:
“¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amable y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre Virgen! Te adoro profundamente en el seno y en los esplendores de tu Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, tu dignísima Madre, en el tiempo de tu Encarnación.

Te doy gracias porque te has anonadado, te has hecho nada, tomando la forma de un esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio. Te alabo y glorifico porque te has sometido a María, tu Santa Madre, en todo, a fin de hacerme por Ella tu fiel esclavo. Pero ¡ay! Ingrato e infiel como soy, no he cumplido las promesas que tan solemnemente te hice en el bautismo; no he guardado mis deberes, no merezco ser llamado tu hijo ni tu esclavo, y como nada hay en mí que no merezca tu repulsa y tu cólera, no me atrevo a aproximarme por mí mismo a tu Santísima y Augusta Majestad. Por eso he recurrido a la intercesión de tu Santísima Madre, que Tú me has dado como medianera para con Vos, y por este medio espero obtener de Ti la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Te saludo, pues, ¡oh María Inmaculada! Tabernáculo viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría eterna escondida quiere ser adorada por los Ángeles y los hombres.
Te saludo, ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo imperio está sometido, todo lo que está debajo de Dios.
Te saludo, ¡Oh, refugio seguro de los pecadores, cuya misericordia no falta a nadie! escucha los deseos que tengo de la divina Sabiduría, y recibe para ello los votos y las ofertas que mi bajeza te presenta:
2.- Al Inmaculado Corazón de María
Yo, (Nombre del consagrante), pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo; renuncio para siempre a Satanás, a sus presunciones y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él todos los días de mi vida. Y a fin de que le sea más fiel de lo que he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y mi Señora. Os entrego y consagro en calidad de esclavo mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos un entero y pleno derecho de disponer de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad.

 

Preparación para la Consagración - Primera Parte:

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA PRIMERO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.


1ª MEDITACIÓN:

Viendo a la muchedumbre, subió a un monte, y cuando se hubo sentado, se le acercaron los discípulos; y abriendo El su boca, les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán harto
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos
Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y con mentira digan contra vosotros, todo género de mal por Mí. Alégrense y regocíjense, porque grande será en los Cielos su recompensa, pues así persiguieron a los profetas que existieron antes que ustedes.

Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa ¿Con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan pues que brille su luz ante los hombres, que vean estas buenas obras y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos.

No crean que he venido a suprimir la Ley o los profetas. He venido, no para deshacer cosa alguna, sino para llevarla a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.

Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el reino de los cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el reino de los cielos. (Mt 5,1-19).

 

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

 

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA SEGUNDO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.


2ª MEDITACIÓN:

“Por su parte, sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo.

Guarden de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se los digo: Ellos han recibido ya su premio.

Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: Tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se los digo, ellos ya han recibido su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.

Ustedes pues recen así: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo.

Danos hoy el pan que nos corresponde; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre Celestial les perdonará a ustedes.

Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.” (Mt 5, 48; 6, 1-15).

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA TERCERO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

3ª MEDITACIÓN:

“No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes. Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo? ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo? Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos.

Pidan y se les dará; busquen y hallarán, llamen y se les abrirá la puerta. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O le daría una culebra, cuando le pide un pescado?

Pues si ustedes que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!

Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los profetas.

Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran (Mt 7, 1-14)

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA CUARTO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

4ª MEDITACIÓN:

Que ningún bien tiene el hombre suyo ni cosa alguna de qué alabarse.

Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que le visites?

¿Qué ha merecido el hombre para que le dieses tu gracia?

Señor, ¿de qué me puedo quejar si me desamparas? ¿O cómo justamente podré contender contigo, si no hicieres lo que pido?

Por cierto, una cosa puedo yo pensar y decir con verdad: Nada soy, nada puedo, nada bueno tengo de mí; mas en todo me hallo vacío, y camino siempre a la nada.

Y si no soy ayudado e instruido interiormente por Ti, me vuelvo enteramente tibio y disipado.

Pero, Tú Señor, eres siempre el mismo y permaneces eternamente, siempre bueno, justo y Santo, haciendo todas las cosas bien, justa y santamente y ordenándolas con sabiduría. Pero yo, que soy más inclinado a caer que a aprovechar, no persevero siempre en un estado, y me mudo siete veces cada día.

Mas luego me va mejor cuando te dignas alargarme tu mano auxiliadora; porque Tú solo, sin humano favor, me puedes socorrer y fortalecer, de manera que no cambie más mi semblante, sino que a Ti solo se convierta y en Ti descanse mi corazón.

El que quisiere estar muy seguro en tiempo de paz, se encontrará abatido y temeroso en tiempo de guerra.

Si supieses permanecer siempre humilde y pequeño para contigo, y morar y regir bien tu espíritu, no caerías tan presto en peligro ni pecado.

Buen consejo es que pienses cuando estás con fervor de espíritu, lo que puede ocurrir con la ausencia de la luz.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA QUINTO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

5ª MEDITACIÓN:

Si yo supiese bien desechar toda consolación humana, ya sea por alcanzar devoción o por la necesidad que tengo de buscarte, porque no hay hombre que me consuele, entonces con razón, podría yo esperar en tu gracia y alegrarme con el don de la nueva consolación.

Gracias sean dadas a Ti, de quién viene todo, siempre que me sucede algún bien.

Porque delante de Ti yo soy vanidad y nada, hombre mudable y flaco.

¿De dónde, pues, me puedo gloriar, o por qué deseo ser estimado?

¿Por ventura de la nada? ¡Esto es vanísimo!

Verdaderamente, la gloria frívola es una verdadera peste y grandísima vanidad, porque nos aparta de la verdadera gloria y nos despoja de la gracia celestial.

Porque contentándose un hombre a sí mismo, te descontenta a Ti; cuando desea las alabanzas humanas, es privado de las virtudes verdaderas.

La verdadera gloria y alegría santa consiste en gloriarme en Ti y no en mí; gozarme en tu nombre, y no en mi propia virtud, ni deleitarme en criatura alguna, sino por Ti.

Sea alabado Tu Nombre y no el mío; engrandecidas sean tus obras, y no las mías; Bendito sea tu Santo Nombre, y no me sea a mí atribuida parte alguna de las alabanzas de los hombres.

Tú eres mi gloria. Tú eres la alegría de mi corazón.

En Ti me gloriaré y ensalzaré todos los días; mas de mi parte no hay de qué, sino de mis flaquezas.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA SEXTO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

6ª MEDITACIÓN:

El ejemplo de los Santos Padres

Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuáles resplandece la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco o casi nada es lo que hacemos.

¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?

Los santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor en hambre, en sed, en frío y desnudez, en trabajos y fatigas, en vigilia y ayunos, en oraciones y santas meditaciones, en persecuciones y muchos oprobios.

¡Oh! ¡Cuán graves y muchas tribulaciones padecieron los apóstoles, mártires, confesores, vírgenes y todos los demás que quisieron seguir las pisadas de Jesucristo!

Pues en esta vida aborrecieron sus vidas para poseer sus almas en la eterna.

¡Oh! ¡Cuán estrecha y retirada vida hicieron los Santos Padres en el yermo! ¡Cuán largas y graves tentaciones padecieron! ¡Cuán de ordinario fueron atormentados por el enemigo! ¡Cuán continuas y fervientes oraciones ofrecieron a Dios! ¡Cuán rigurosas abstinencias cumplieron! ¡Cuán gran celo y fervor tuvieron en su aprovechamiento espiritual! ¡Cuán fuertes peleas pasaron para vencer los vicios! ¡Cuán pura y recta intención tuvieron con Dios!

De día trabajaban, y por la noche se ocupaban de larga oración; y aunque trabajando, no cesaban de la oración mental.

Todo el tiempo gastaban bien; las horas les parecían cortas para darse a Dios; y por la gran dulzura de la contemplación, se olvidaban de la necesidad del mantenimiento corporal.

Renunciaban a todas las riquezas, honras, dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa querían del mundo; apenas tomaban lo necesario para la vida, y les era pesado servir a su cuerpo aun en las cosas necesarias.

De modo que eran pobres de lo temporal, pero riquísimos en gracia y virtudes.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA SÉPTIMO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:

1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

7ª MEDITACIÓN:

En lo de fuera eran necesitados, pero en lo interior estaban, con la gracia y las divinas consolaciones, recreados.

Ajenos eran al mundo; más muy allegados a Dios, del cual eran familiares y amigos.

Se tenían por nada en cuanto a sí mismos, y para con el mundo eran despreciados; mas en los ojos de Dios eran muy preciosos y amados.

Estaban en verdadera humildad; vivían en la sencilla obediencia; andaban en caridad y paciencia, y por eso cada día crecían en espíritu, y alcanzaban mucha gracia delante de Dios.

Fueron puestos por modelos a todos los religiosos y más no deben mover para aprovechar el bien, que no la muchedumbre de los tibios para aflojar y decaer. ¡Oh! ¡Cuán grande fue el fervor de todos los religiosos al principio de sus sagrados institutos!

¡Cuánta la devoción de la oración! ¡Cuánto el celo de la virtud! ¡Cuánta disciplina floreció! ¡Cuánta reverencia y obediencia al superior hubo en todas las cosas!

Aún hasta ahora dan testimonio de ello las señales que quedaron, de que fueron verdaderamente varones santos y perfectos que, peleando tan esforzadamente, vencieron al mundo.

Ahora ya se estima en mucho aquel que no es trasgresor, y si con paciencia puede sufrir lo que aceptó por su voluntad.

¡Oh tibieza y negligencia de nuestro estado, que tan prestos declinamos del fervor primero, y nos es molesto el vivir por nuestra flojedad y tibieza!

¡Quisiera Dios que no durmiese en ti el aprovechamiento de las virtudes, pues viste muchas veces tantos ejemplos de devotos!

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA OCTAVO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

8ª MEDITACIÓN:

Cómo se ha de resistir a las tentaciones

Mientras en el mundo vivimos, no podemos estar sin tribulaciones y tentaciones.

Por lo cual está escrito en Job: Tentación es la vida del hombre sobre la tierra.

Por eso cada uno debe tener mucho cuidado acerca de la tentación, y velar en oración, porque no halle el demonio lugar de engañarle, que nunca duerme, sino busca por todos lados a quien tragarse.

Ninguno hay tan santo ni tan perfecto que no tenga algunas veces tentaciones, y no podemos vivir sin ellas.

Más las tentaciones son muchas veces utilísimas al hombre, aunque sean graves y pesadas; porque en ellas es uno humillado, purgado y enseñado.

Todos los santos, por muchas tribulaciones y tentaciones pasaron, y aprovecharon.

Y los que no las quisieron sufrir y llevar bien, fueron tenidos por malos y desfallecieron.

No hay orden ni religión tan santa, ni lugar tan secreto, donde no haya tentaciones y adversidades.

No hay hombre seguro del todo de tentaciones mientras vive; porque en nosotros mismos está la causa de donde vienen, pues nacimos con la inclinación al pecado.

Pasada una tentación o tribulación sobreviene otra, y siempre tendremos que sufrir, porque se perdió el bien de nuestra primera felicidad.

Muchos quieren huir a las tentaciones, y caen en ellas más gravemente.

No se pueden vencer sólo con huirlas; con paciencia y verdadera humildad nos hacemos más fuertes que todos los enemigos.

El que solamente quita lo que se ve y no arranca la raíz, poco aprovechará; antes tornarán a él más prestas las tentaciones, y se hallará peor.

Poco a poco, con paciencia y buen ánimo, vencerás (con el favor divino) mejor que no con tu propio conato y fatiga.

Toma muchas veces consejo en la tentación, y no seas desabrido con el que está tentado; antes procura consolarle como tú lo quisieras para ti.

El principio de toda tentación es la inconstancia del ánimo y la poca confianza en Dios.

Porque como la nave sin timón la llevan a una y otra parte las olas, así el hombre descuidado y que desiste de sus propósitos es tentado de diversas maneras.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA NOVENO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

9ª MEDITACIÓN:

El fuego prueba al hierro, y la tentación al hombre justo.

Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas la tentación descubre lo que somos.

Debemos pues, velar principalmente al venir la tentación; porque entonces más fácilmente es vencido el enemigo, cuando no le dejamos pasar de la puerta del alma, y se le resiste al umbral luego que toca.

Atajar al principio el mal procura:

Si llega a echar raíz, tarde se cura.

Porque primeramente se ofrece al ánimo sólo el pensamiento sencillo; después, la inoportuna imaginación; luego, la deleitación y el torpe movimiento, y el consentimiento.

Y así entra poco a poco el maligno enemigo, y se apodera de todo por no resistirle al principio.

Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en resistir, tanto se hace cada día más flaco, y el enemigo contra él más fuerte.

Algunos padecen graves tentaciones al principio de su conversión, y otros, al fin.

Pero otros son molestados casi por toda su vida.

Algunos son tentados blandamente, según la sabiduría y el juicio de la divina Providencia, que mide el estado y los méritos de los hombres, y todo lo tiene ordenado para la salvación de sus escogidos.

Por eso no debemos desconfiar cuando somos tentados, sino antes rogar a Dios con mayor fervor que sea servido de ayudarnos en toda tribulación; el cual, sin duda, según el dicho de San Pablo, nos dará el auxilio junto con la tentación, para que la podamos resistir.

Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tribulación y tentación, porque El salvará y engrandecerá a los humildes de espíritu.

En las tentaciones y adversidades se ve cuánto uno ha aprovechado y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce mejor la virtud.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA DÉCIMO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

10ª MEDITACIÓN:

Despreciando el mundo, es dulce cosa servir a Dios.

Otra vez hablaré, Señor, ahora, y no callaré. Diré en los oídos de mi Dios, mi Señor y mi Rey, que está en el cielo:

¡Oh Señor, cuán grande es la abundancia de tu dulzura, que escondiste para los que te temen! Pero, ¿qué eres para los que te aman, y qué para los que te sirven de todo corazón?

Verdaderamente es inefable la dulzura de tu contemplación, la cual das a los que te aman.

En esto me has mostrado singularmente tu dulce caridad, en que cuando yo no existía me criaste, y cuando erraba lejos de Ti, me convertiste para que te sirviese, y me mandaste que te amase.

¡Oh fuente de amor perenne! ¿Qué diré de Ti?

¿Cómo podré olvidarme de Ti, que te dignaste acordarte de mí aún después que yo me perdí y perecí?

Fuiste misericordioso con tu siervo sobre toda esperanza, y sobre todo merecimiento me diste tu gracia y amistad.

¿Qué te devolveré yo por esta gracia? Porque no se concede a todos que, dejadas todas las cosas, renuncien al mundo y escojan vida retirada.

¿Por ventura es gran cosa que yo te sirva, cuando toda criatura está obligada a servirte?

No me debe parecer mucho servirte, sino más bien me parece grande y maravilloso que Tú te dignaste recibir por siervo a un ser tan pobre e indigno, y a unirle con tus amados siervos.

Tuyas son, pues, todas las cosas que tengo y con las que te sirvo.

Pero, por el contrario, Tú me sirves más a mí que yo a Ti.

El cielo y la tierra que Tú criaste para el servicio del hombre, están prontos, y hacen cada día todo lo que les has mandado; y esto es poco, pues aún así, has destinado a los ángeles para servicio del hombre.

Y aún a todas estas cosas excede, el que Tú mismo te dignaste servir al hombre y le prometiste que te darías a Ti mismo.

¿Qué te daré yo por tantos millares de beneficios? ¡Oh! ¡Si pudiese yo servirte todos los días de mi vida!

¡Oh! ¡Si pudiese solamente, siquiera un solo día, hacerte algún digno servicio!

Verdaderamente, Tú solo eres digno de todo servicio, de toda honra y de alabanza eterna.

Verdaderamente, Tú solo eres mi Señor, y yo soy un pobre siervo tuyo, que estoy obligado a servirte con todas mis fuerzas, y nunca debo cansarme de alabarte.

Así lo quiero, así lo deseo; y lo que falta, ruégote que Tú lo suplas.

Grande honra y gran gloria es servirte, y despreciar todas las cosas por Ti.

Por cierto, grande gracia tendrán los que de toda voluntad se sujetaren a tu santísimo servicio.

Hallarán la suavísima consolación del Espíritu Santo, los que por amor tuyo despreciaron todo deleite carnal.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA DECIMOPRIMERO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

11ª MEDITACIÓN:

De la fervorosa enmienda de nuestra vida

Se hallaba uno lleno de congoja, luchando entre el temor y la esperanza, y un día, cargado de tristeza, entró en la Iglesia, y se postró delante del altar en oración, y meditando en su corazón varias cosas, dijo: ¡Oh! ¡Si supiese que había de perseverar! Y luego oyó en lo interior la divina respuesta: ¿Qué harías si eso supieses? Haz ahora lo que entonces quisieras hacer, y estarás seguro.

Y en aquel punto, consolado y confortado, se ofreció a la Divina Voluntad, y cesó su congojosa turbación.

Y no quiso escudriñar curiosamente para saber lo que le había de suceder, sino que anduvo con mucho cuidado de saber lo que fuese la Voluntad de Dios, y a sus divinos ojos lo más agradable y perfecto, para comenzar y perfeccionar toda buena obra.

El profeta dice: “Espera en el Señor, y haz bondad y habita en la tierra, y serás apacentado en sus riquezas”

Detiene a muchos el fervor de su aprovechamiento, el espanto de la dificultad, o el trabajo en la pelea.

Ciertamente aprovechan más en las virtudes, aquellos que más valientemente ponen todas sus fuerzas, para vencer las tentaciones y dificultades que les son más graves y contrarias.

Porque allí aprovecha el hombre más y alcanza mayor gracia, adonde más se vence a sí mismo y se mortifica el espíritu.

Pero no todos tienen igual ánimo para vencer y mortificarse.

No obstante, el diligente y celoso de su aprovechamiento, más fuerte será para la perfección aunque tenga muchas pasiones, que el de bien natural, si pone poco cuidado en las virtudes.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

DOCE DÍAS PRELIMINARES – TEMA: EL ESPÍRITU DEL MUNDO – DÍA DECIMOSEGUNDO

Examina tu conciencia, reza mucho, trabaja en la progresiva renuncia a tu propia voluntad; practica la mortificación, ejercita la pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.
La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al Espíritu de Jesucristo.

El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al Espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo, como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas.

Las obras del “espíritu del mundo” son el pecado en todas sus formas, en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad.

Sus presunciones son el esplendor y todas las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

ORACIONES:
1) Ven Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las mentes de tus siervos,
Llena de celestiales gracias
Los corazones que Tú has creado

Tu, que eres llamado Paráclito,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, amor
Y unción espiritual.

Tú que das tus siete dones,
Eres el dedo o la fortaleza del Padre,
Tu auténtica promesa del Padre,
Que inspiras lo que hemos de decir.

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
Infunde tu amor en nuestros corazones
Fortaleciendo con perpetuo auxilio
La debilidad de nuestra carne

Aleja de nosotros al enemigo de nuestras almas,
Danos pronto la paz del corazón,
Y puestos bajo tu guía,
Evitaremos todo mal.

Haz que por Ti conozcamos al Padre
Y conozcamos también al Hijo
Y por Ti, que procedes de ambos,
Creamos en todo tiempo.

A Dios Padre sea la gloria
Y al Hijo que resucitó entre los muertos
Y al Paráclito, por los siglos de los siglos. Amén

 

2) Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

 

3) Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
Porque ha mirado la humildad de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Su Nombre es Santo.

Y su Misericordia llega a sus fieles
De generación en generación
Sobre los que le temen

Él hace proezas con su brazo
Dispersa a los soberbios de corazón
Derriba del trono a los poderosos
Y enaltece a los humildes
A los hambrientos los colma de bienes
Y a los ricos los despide vacíos

Auxilia a Israel su siervo
Acordándose de su misericordia
Como lo había prometido a nuestros padres
En favor de Abraham y su descendencia
Para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos Amén.

 

12ª MEDITACIÓN:

Pero si vieres alguna cosa digna de reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna vez la hiciste, procura enmendarte luego.
Así como tú miras a los otros, así los otros te miran a ti. ¡Oh! ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los devotos y fervorosos hermanos con santas costumbres y en observante disciplina!
¡Cuán triste y penoso es verlos andar desordenados, y que no hacen aquello a lo que son llamados por su vocación!
¡Oh! ¡Cuán dañoso es ser negligentes en el propósito de su llamamiento, y ocuparse en lo que no les mandan!
Acuérdate de la profesión que tomaste, y proponte por modelo al Crucificado.
Bien puedes avergonzarte mirando la vida de Jesucristo, porque aún no aprendiste a conformarte más con Él, aunque sean muchos años que estás en el camino de Dios.
El religioso que se ejercita intensa y devotamente en la Santísima Vida y Pasión del Señor, halla allí todo lo útil y necesario y cumplidamente para sí; y no hay necesidad de que busque cosa mejor fuera de Jesús.
¡Oh! ¡Si viniese a nuestro corazón Jesús Crucificado, cuán presta y cumplidamente seríamos enseñados!
El hombre fervoroso y diligente, a todo está dispuesto.
Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones, que sudar en los trabajos corporales.
El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes.
Te alegrarás siempre a la noche, si gastares bien el día.
Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti, y sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti.
Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te hicieres. Amén.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal.

 

Preparación para la Consagración - Segunda Parte:

SEGUNDA PARTE (PRIMERA SEMANA DE PREPARACIÓN)

Al entrar en esta primera semana de preparación, luego de los 12 primeros días del “vaciado del espíritu del mundo”, ya sabemos el tamaño de “cola” que arrastramos, cuánto llevamos sobre nuestras espaldas, cuánto de lo mundano nos tiene atrapados. Entonces deberemos arrepentirnos de todos nuestros pecados, pues es de suponer que ya habremos tomado plena conciencia de nuestra condición pecadora y mezquina.

Lo importante, en todo caso, es recordar que no estamos solos en esta difícil prueba, pues ahí nos espera nuestra amadísima Madre, que quiere consolarnos. ¿Qué madre no escucha con amor a su hijo? Pues mucho más lo hará una madre ejemplar como María, la bienaventurada “Madre de las madres”.

Postrémonos a los pies del Señor pidiéndole a María que le haga llegar todas nuestras oraciones, nuestro arrepentimiento. Supliquémosle a Dios, a través de María, el perdón por todos nuestros pecados, nuestras ofensas y nuestras culpas.

Pidámosle un profundo y sincero deseo de renunciar a nuestra propia voluntad y de cambiar, pues como dice Tomás Kempis, “necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre… porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte a la voluntad de otros” (Imitación de Cristo, libro III, Cap. 13)

La entrega y el sólo deseo de tener un firme arrepentimiento, te mostrarán el estado al que quedaste, reducido por tus pecados. Jesús y María te permitirán ver entonces que, aunque “no hayas matado a nadie”, en verdad eres menos bueno de lo que creías.

Tenemos que estar convencidos de nuestras miserias, pues ese será el verdadero conocimiento de nosotros mismos. Deberemos analizar esos pecados recurrentes: esas mentiras “inofensivas”, esos ojos que no se cansan de ver, esa lengua que no para de hablar mal, esos pensamientos que nos alejan del Bien… Ese egoísmo que tiene tantas maneras de aflorar e impedirnos ser más solidarios con los que nos necesitan…

Junto a la Virgen, querido hermano, querida hermana, encontrarás la esperanza necesaria para no desesperar al verte sin maquillajes. A través de su inmenso amor, Ella te irá dando la luz para que te conozcas a ti mismo, para aceptar tus errores con la verdadera intención de superarlos y para aceptar la voluntad del Padre sin objeciones.

Se recomienda en esta segunda etapa leer con frecuencia (mucho más de una vez) el Evangelio de San Lucas, Capítulos 11; 13; 16; 17 y 18. Muy especialmente, los siguientes pasajes 11,1-10; 13,1-15; 16,1-18; 17,1-10; 18,15-30.

TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO

En esta etapa, que en rigor es la “primera semana de preparación”, las oraciones, los exámenes de conciencia, las reflexiones, los actos de renuncia a nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, y de desprecio propio, serán realizados todos a los pies de María, ya que por Ella esperamos obtener la luz para conocernos a nosotros mismos. Sólo junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar.

Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas para pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados, y debemos hacer esto con un profundo espíritu de piedad.

Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el Espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado al que nos han reducido nuestros pecados.

Además, siendo la verdadera devoción a María una manera fácil, corta, segura y perfecta para llegar a esa unión con Nuestro Señor, que es la perfección a la imitación de Cristo, entraremos decididamente por este camino, firmemente convencidos de nuestra miseria e incapacidad.

Pero, ¿cómo podríamos conseguir esto sin el verdadero conocimiento de nosotros mismos?

Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad.

Podrán meditar lo que he dicho anteriormente sobre nuestro mal fondo y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: “Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos…”

Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; ¡Ven Espíritu Santo!

Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole que interceda ante Dios nuestro Señor para que nos conceda esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras. Para ello recitarán todos los días el “Salve Estrella del Mar”, y las letanías de la Santísima Virgen y del Espíritu Santo.

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO TERCERO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

13a. MEDITACIÓN:

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñaba a sus discípulos.”

Él les dijo: “Cuando recen, digan:

Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu reino; danos el pan de cada día. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación.”

Les dijo también: “Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Y el otro le responde a usted desde adentro: ‘No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo, levantarme para dártelos’. Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.

Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llame a la puerta se le abrirá. (Lucas 11, 1 – 10).

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

 

 

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO CUARTO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

14a. MEDITACIÓN:

De la obediencia del súbdito humilde a ejemplo de Jesucristo

Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias pierde las comunes.

El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.

Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta.

Porque tanto más presto se vence al enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.

No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu.

Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.

Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?

Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con Mi humildad.

Aprende, polvo a obedecer; aprende, tierra y todo, a humillarte y postrarte a los pies de todos.

Aprende a quebrantar tus inclinaciones y rendirte a toda sujeción.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO QUINTO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

15a. MEDITACIÓN:

En ese momento algunos le contaron a Jesús una matanza de galileos, Pilato los había hecho matar en el Templo, mezclando su sangre con la sangre de sus sacrificios.

Jesús les replicó: ¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás porque corrieron semejante suerte? Yo Les digo que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, perecerán del mismo modo. Y aquellas dieciocho personas que quedaron aplastadas cuando la torre de Siloé se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Yo les aseguro que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, todos perecerán de igual modo. (Lucas 13, 1 – 5)

Necesitamos a María para morir a nosotros mismos.

Para vaciarnos de nosotros mismos es menester morir a nosotros mismos todos los días; es decir; es menester renunciar a las operaciones de las facultades de nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese, servirse de las cosas de este mundo como si no se sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos lo días: “Quotidie morior” (1 Cor, 15, 31).

Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere, permanece solo y no produce fruto bueno (Jn 12, 24). Si no morimos a nosotros mismos, y si nuestras devociones más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán mancillados por el amor propio y la propia voluntad, lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores sacrificios y las mejores acciones que podamos ejecutar; y a nuestra muerte, nos hallaremos con las manos vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una centella del amor puro que sólo se comunica a las almas muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo en Dios.

Es menester escoger entre todas las devociones a la Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte propia, como que es la mejor y más santificante, porque ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto.

Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo, en el orden de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.

 

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO SEXTO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

16a. MEDITACIÓN:

Recuerden que durante esta primera semana, dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad.

Recuerden meditar lo que he dicho anteriormente sobre nuestro mal fondo, y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: “Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos…”

Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; ¡Ven Espíritu Santo!

Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole que interceda ante Dios nuestro Señor para que nos conceda esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras. Para ello recitarán todos los días el “Salve Estrella del Mar”, y las letanías de la Santísima Virgen y del Espíritu Santo.

De la consideración de sí mismo

No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la gracia y la discreción.

Poca luz hay en nosotros, y rápidamente la perdemos por nuestra negligencia.

Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma.

Muchas veces también obramos mal, y al tratar de excusarnos hacemos peor.

A veces nos mueve la pasión, y pensamos que es justo celo.

Reprendemos en los otros las cosas pequeñas, y tragamos las graves si son nuestras.

Muy a menudo sentimos y agravamos lo que de los otros sufrimos, y sin embargo no miramos cuánto enojamos a los otros.

El que bien y rectamente examinare sus obras, no tendrá que juzgar gravemente las ajenas.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO SÉPTIMO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

17a. MEDITACIÓN:

Del juicio y las penas de los pecadores

Mira el fin de todas las cosas, y piensa cómo te sentirás delante de aquel juez justísimo, para el cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.

¡Oh ignorante y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que a veces temes el simple rostro de un hombre airado o recio?

¿Por qué no te previenes para el día del juicio, cuando no habrá quién defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí mismo?

Jesús dijo también a sus discípulos: “Había un hombre rico que tenía un administrador, y le vinieron a decir que estaba malgastando sus bienes. Lo mandó llamar y le dijo: “¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque yo no continuarás en ese cargo.”

El administrador se dijo: ¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me quiten el cargo, tenga gente que me reciba en su casa.

Llamó a uno por uno a los que tenían deudas con su patrón, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi patrón? Le contestó: Cien barriles de aceite. Le dijo el administrador: Toma tu recibo, siéntate y escribe en seguida cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto le debes? Contestó: Cuatrocientos quintales de trigo. Entonces le dijo: Toma tu recibo y escribe trescientos.

El patrón admiró la manera tan inteligente de actuar de ese administrador que lo estafaba. Pues es cierto que los ciudadanos de este mundo sacan más provecho de sus relaciones sociales que los hijos de la luz. (Lucas 16, 1 – 8)

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO OCTAVO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

18a. MEDITACIÓN:

Dijo Jesús a sus discípulos: “Es imposible que no haya escándalos y caídas, pero ¡pobre del que hace caer a los demás! Mejor sería que lo arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello, antes que hacer caer a uno de estos pequeños. Cuídense ustedes mismos.

Si tu hermano te ofende, repréndelo y si se arrepiente, perdónalo. Si te ofende siete veces al día y otras tantas vuelve arrepentido y te dice: ‘Lo siento’, perdónalo.”

Los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor respondió: “Si ustedes tienen un poco de fe, no más grande que un granito de mostaza, dirán a ese árbol: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y el árbol les obedecerá.

¿Acaso tienen un servidor que está arando o cuidando el rebaño? Y cuando éste vuelve del campo, ¿le dicen acaso: ‘Entra y descansa’? ¿No le dirán más bien: ‘Prepárame la comida y ponte el delantal para servirme hasta que yo haya comido y bebido y después comerás y beberás tú’? ¿Y quién de ustedes se sentirá agradecido con él porque hizo lo que le fue mandado?

Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: “somos servidores que no hacíamos falta, hemos hecho lo que era nuestro deber”. (Lucas 17, 1 – 10).

Todas las cosas graves se deben padecer por la vida eterna

Hijo: No te quebranten los trabajos que has tomado por mí, ni te abatan del todo las tribulaciones; más bien que mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere.

Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida.

No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores.

Espera un poquito y verás cuán pronto se pasan los males.

Vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud.

Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo.

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal

SEGUNDA PARTE – TEMA: TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – DÍA DÉCIMO NOVENO

ORACIONES:

1.- Letanías del Espíritu Santo:

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros 
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Senos propicio, Perdónanos Señor
Senos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

2.- Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros

Santa María, Ruega por nosotros 
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros 
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros

Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros

Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros

Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

3.- Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

19a. MEDITACIÓN:

Le traían también niños pequeñitos para que los tocara, pero los discípulos empezaron a reprender a esas personas

Jesús pidió que se los trajeran, diciendo: “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. En verdad les digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.”

Cierto hombre importante le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno, nadie más. Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falsos testimonios, honra a tu padre y a tu madre.”

Pero él contestó: “Todo esto lo he cumplido ya desde joven”. Al oír esto, Jesús le dijo: “Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes, reparte el dinero entre los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme”. Ante tal respuesta, el hombre se puso triste, pues era muy rico.

Al verlo, dijo Jesús: “¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios para los que tienen riquezas! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios.” Los presentes dijeron: “¿Quién podrá salvarse entonces?” Jesús respondió: “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.”

En ese momento Pedro dijo: “Ya ves que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido.” Jesús respondió: “Yo les aseguro que ninguno dejará casa, esposa, hermanos, padre o hijos a causa del Reino de Dios sin que reciba mucho más en el tiempo presente y, en el mundo venidero, la vida eterna.” (Lc 18, 15 – 30)

Nos quedamos meditando un momento en la lectura que acabamos de hacer.

Concluimos la preparación rezando: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Oración personal